Veintiséis bodegas de España han juntado esfuerzos en el Proyecto Demeter, un proyecto cuyo propósito es construir una base científica que ayude a adaptarse a los procesos fermentativos que se producirán en unos años, unos procesos que serán diferentes a los actuales. Es decir, cómo adaptar las cepas a las nuevas condiciones de temperatura y agua que se producirán.

 

 

De momento, muchos expertos prevén que, dentro de unos años, y debido al aumento de temperaturas, las mejores condiciones climatológicas para producir vino de buena calidad las tendrán países como Reino Unido. De hecho, en este país, ha aumentado, en los últimos cinco años, un 50% la superficie dedicada al cultivo de la uva. Richard Shelley, profesor de Geología del Imperial College de Londres, afirma que si el clima sigue cambiando, de aquí al año 2080 todas las regiones británicas producirán vino.


Mientras, la solución que se baraja para los países mediterráneos, los mayores y mejores productores de vino históricamente, es modificar genéticamente variedades de uva para que resistan mejor las altas temperaturas y la escasez de lluvias. Desde el citado Proyecto Demeter se está analizando, desde 2009, el comportamiento de algunas variedades de uvas (tempranillo, albariño, verdejo) en otros climas.


Otras soluciones pueden ser plantar viñedos en zonas de montaña, donde las temperaturas son más bajas, o colocar vallas u otro tipo de protectores que impidan que el sol pegue de lleno a los viñedos. Así mismo, algunas bodegas están adelantando la vendimia porque la uva madura antes.


Quizá, dentro de algunos años, en las cartas de los restaurantes, los vinos más cotizados sean los ingleses, o quizás no.

Fuente: Ecología Verde.