La historia del vino se remonta al viejo testamento, se cita por primera vez en el Génesis, cuando es mencionado por Noé. En la Grecia antigua, el vino era tomado con agua, tomarlo sin mezclarlo estaba mal considerado. 

 El filósofo Teocrito describe a los vinos como venerables cuando cumplían los 4 años de edad.

Cuentan que fueron los fenicios los que trajeron las primeras vides a nuestro país y los romanos los que le imprimieron carácter, incorporando métodos para su fabricación, como la introducción de ánforas de barro y la crianza.

Fue en el siglo XII y gracias al emperador Carlomagno cuando el vino y sus plantaciones alcanzaron su gran auge.

La utilización de botellas y corchos apareció para finales del siglo XVII, y se atribuye su creación a Dom Pierre Pérignon de Hautvillers, padre del mercado del Champagne.

La desaparición de muchos viñedos importantes ocurrió después de 1863, cuando accidentalmente se transportó una variedad de piojo denominado Phylloxera que atacó las raíces de las plantas.


España, el país del buen vino

Actualmente, es nuestro país el que mayor extensión de viñedo tiene del mundo y las denominaciones de origen se han disparado.

El vino se ha convertido en objeto de culto, en un distintivo de clase y condición. Quizás ya no se beba tanto como antes, pero el que se bebe es de gran calidad. Un amplísimo espectro de españoles gusta de presumir de bodega propia. El vino español vive un momento de efervescencia.