La situación de algunos viñedos complica sensiblemente el trabajo de los profesionales, zonas complejas por su altitud, clima u orografía. Cepas que impiden el trabajo mecanizado, convirtiendo la actividad vinícola en lo que se ha dado en llamar Viticultura Heroica.

Parajes enormemente sugerentes por su geografía, arte e historia, que reunen atractivos adicionales y diferenciadores.

Es una zona del interior, situada al sur de la provincia de Lugo y al norte de la de Ourense, que se está convirtiendo en la gran competidora turística de las costas y del Camino de Santiago. Argumentos no le faltan.

Dos ríos importantes, Miño y Sil, la surcan, y en sus riberas crecen los viñedos. Su historia se remonta a la época romana, y en la capital del Imperio ya eran conocidos sus tintos de Amandi. Sin embargo, como en el resto de los vinos gallegos, fueron las órdenes religiosas quienes le dieron impulso a partir del siglo X. Esta vez fueron los eremitas que ocupaban los cenobios estratégicamente situados los que hicieron la labor de mantenimiento y conocimiento.

Las riberas del Miño y la depresión del Sil, con espectaculares laderas que en algunos tramos son realmente impresionantes, como es el caso del cañón del río en Belesar, con 130 metros de cascada, obligan al hombre a emprender una monumental lucha con la geografía. Construye pequeños bancales para poder escalar y poblar de vid inverosímiles pendientes. Incluso para acceder a algunos algunos tramos y efectuar las labores en las vides, es necesario hacerlo a través del río, llegando en barca.

Pero hay zonas de geografía más relajada, como el valle de Quiroga. Especialmente cromático en otoño y en el que predominan los castaños y hay vestigios de olivos. O bien la capital, Monforte. A partir del siglo XII, los Condes de Lemos transforman la villa en un importante centro comercial, con exportación de vinos a Inglaterra. Hoy en día ofrece un buen número de monumentos de interés histórico?artístico, como el Colegio Nuestra Señora de Antiga, más conocido por La Compañía, de estilo herreriano.

Lo Esencial
Además de todos estos atractivos, elaboran muy buen vino. Si bien el tinto, mencia, es el que se lleva la palma, no hay que dejar de lado los blancos, en los que predomina el godello. Una de las características más singulares de la Denominación es que guarda toda la esencia de los caldos gallegos, ya que en ella se cultivan todas las variedades tradicionales. La zona comprende parroquias de 17 municipios situados a lo largo de las riberas del Miño y del Sil, en el sur de la provincia de Lugo y al norte de la de Ourense. Abarca el valle del Sil desde Montefurado hasta su desembocadura en el Miño por Peares. Desde los Peares penetra por el valle del Miño hasta cerca de Portomarín.

Se agrupan estos municipios en cinco subzonas diferenciadas: Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño, en la provincia de Lugo, y Ribeiras do Sil en la de Orense. La superficie dedicada en todas ellas al cultivo de la vid se restringe a la situada en la ribera.

En el valle del Miño los suelos son similares a los de origen granítico que dominan en toda la Galicia occidental, de fracciones arenosas y limosas, frescos y permeables. Los del valle del Sil son de tipología oriental, con abundancia de arcillas, aunque el suelo de las terrazas ha mejorado notablemente la calidad del suelo original. Las principales variedades de uva autorizadas en blancas son albariño, loureira, treixadura, godello, dona branca y torrontés, y como complementaria la palomino. Y en tintas: mencia, brancellao y merenzao, complementadas por mouratón o negreda y garnacha tintorera.

La bodega punta de lanza de la Denominación es Adegas Moure, con sus magníficos Abadia da Cova, blanco y tinto, a los que se unen un singular tinto de crianza y unos muy recomendables aguardientes. También destacables son Via Romana, en el interior de una casa solariega, muy cerca del pueblo de Belesar, Val de Quiroga, en el valle del mismo nombre y que cuenta con el mayor viñedo de la Denominación, y Viña de Neira, en donde el viajero descubrirá con sorpresa un aceite aceptable. Cerca del Sil, encontramos las bodegas de Algueira y la de José Mª Rodriguez Gonzal.