Aficionate, por Carlos Rodríguez. Ahora que estamos en pleno verano, es época de aumentar las catas de vinos blancos y por supuesto de rosados, y precisamente de estos últimos trataremos hoy. En las últimas semanas he leído artículos que hacían hincapié sobre el auge de estos vinos, y para reforzar este argumento sirva como por ejemplo que en Francia la producción de rosado se ha incrementado en más de 30 millones de litros en la última década.

  

Algunos profesionales auguran un buen futuro para los vinos rosados, llegando, apuestan, a que en algunas zonas llegarán a desbancar a los vinos blancos.

En España siempre hemos tenido buenos rosados y además variedad, lo más habitual es encontrarnos con rosados elaborados con garnacha y últimamente con syrah.

Los rosados se caracterizan por colores fresa, frambuesa o rosa. En nariz se muestran frutales, frescos y florales. En boca son frescos, sabrosos, ligeros, afrutado, etc. En fin, no dejan de ser unas características genéricas a este tipo de vinos pero que particularmente cada uno de ellos nos puede ofrecer más matices y por supuesto más complejidad.

El boom que se está sufriendo este tipo de vinos se debe, creo yo, a que sus características se acercan al nicho de mercado juvenil, es decir, vinos que encajan con lo que buscan las generaciones más jóvenes en su acercamiento al vino, matices agradables, frescos y gran accesibilidad a los mismos ya que son vinos de calidad a muy buen precio.

Así que, por experiencia sé que son unos vinos desconocidos o al menos relegados a un segundo plano incluso por amantes del vino, pero lo dicho es un buen momento para adentrarse en ellos.

Saludos cordiales, Carlos Rodríguez.

Roco&Wines