Producir vinos de calidad respetando el medio ambiente es posible y, además, parece que es rentable. Una tendencia que aún está poco extendida en España pero que va ganando adeptos poco a poco. Reducir el uso de fertilizantes, potenciar el control de plagas por predadores naturales, recuperar la vegetación autóctona en las lindes y fomentar el ahorro de agua son algunas de las buenas prácticas agrícolas que marcan la diferencia en estos viñedos.

La organización WWF ( World Wide Fund for Nature, organización conservacionista independiente internacional) fomenta tanto la producción de vino ecológico en bodegas como el uso de tapones de corcho FSC, una certificación internacional que garantiza la buena gestión de los alcornocales en los bosques durante todo el proceso: desde que se extrae del árbol hasta que se coloca en una botella.

Corcho FSC:

Aunque habitualmente los vinos de calidad siguen siendo embotellados con corcho, desde hace unos años ha aumentado el uso de tapones de materiales sintéticos -como plástico o metal-, una tendencia perjudicial para el medio ambiente que, además, está poniendo en peligro la extracción tradicional del corcho, y con ello, el futuro de los alcornoques. Se trata de un árbol típicamente mediterráneo cuya explotación representa una fuente de ingresos muy importante para el medio rural, que obtiene unos 1.500 millones de euros cada año. "El alcornocal es uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad", explica Elena Domínguez, coordinadora de consumo responsable de productos forestales de WWF. Sin embargo, los incendios, la ausencia de gestión, el exceso de caza, los efectos del cambio climático y el abandono rural amenazan su conservación.

Frenar el éxodo rural: El objetivo de este proyecto, en el que participa el Ministerio de Medio Ambiente, es asegurar el empleo y la calidad de vida de la población del campo, frenar el éxodo rural y conservar los recursos naturales. De momento, se produce muy poco corcho FSC aunque la demanda es grande en países como EEUU, Australia, Nueva Zelanda, Suiza y Francia, muy interesados en lanzar líneas de vinos ecológicos. Adolfo Miravet, propietario de Espadán Cork, la primera fábrica española en producir corcho FSC, asegura que cada año se doblan las ventas. La crisis, sin embargo, se está sintiendo: "Los españoles consumimos mucho menos vino que hace dos años, y eso se nota en la demanda", señala el empresario, que extrae su corcho del Parque de Espadán (Castellón). "Algunas bodegas utilizan corchos FSC en vinos convencionales pero si estos tapones se usan para embotellar un vino ecológico tenemos un producto redondo desde el punto de vista ambiental" afirma Celsa Peiteado, coordinadora de política agraria de WWF.

Buena acogida en el mercado: España, con más de un millón de hectáreas, es el primer país del mundo en superficie de viñedo aunque la producción ecológica sigue siendo muy pequeña y apenas se destinan 30.000 hectáreas. Sin embargo, según aseguran los productores, la acogida de estos vinos en el mercado está siendo buena y cada vez hay más interés. Castellón, Sevilla, Navarra, Burgos o Lanzarote son algunas de las provincias donde se han puesto en marcha buenas prácticas agrícolas. Precisamente en la Geria, uno de los paisajes más característicos de la isla canaria, Klaus Guttenberger produce uva ecológica desde 2001: "No quería envenenarme con este trabajo, por eso opté por la agricultura ecológica". Además, "como en Lanzarote no somos competitivos en cantidad, queremos serlo en calidad y dar un valor añadido". Y es mucho más caro producir ecológico? "Los campos necesitan más atención, hay que estar mucho más pendientes del clima y de otros factores. A diferencia del vino convencional, en el que puedes aplicar unas soluciones preestablecidas cuando hay un problema, aquí tienes que investigar qué ocurre y formar a los agricultores para que lo hagan, y eso supone un coste extra", explica.