Nuestra preocupación por proteger el ambiente y consumir productos naturales, sin químicos, y sin aditivos, también afecta al mundo del vino. En ocasiones oímos hablar sobre los vinos orgánicos. Este artículo le explica en en que consisten los mismos, como se producen, y quienes son los productores de estos vinos.

 

Lo primero que debemos saber es que como regla general el cultivo de las uvas conlleva que se fertilicen los terrenos con fertilizantes y químicos, que se combatan las plagas e insectos con insecticidas, que se aplique herbicida a los viñedos, que se le administren nutrientes artificiales a la vid durante el proceso del crecimiento de las uvas, que luego de recogidas las uvas se sometan a procesos de limpieza utilizando químicos, que se utilicen levaduras y otros químicos para lograr la fermentación del vino, que se le añadan ciertos químicos al vino durante el procedimiento del envejecimiento, que se laven y desinfecten los corchos con ciertos detergentes y productos químicos, y por último, que se utilicen detergentes y productos químicos en el lavado de las barricas, tanques y botellas donde se almacena y envasa el vino. Todo esto conlleva que residuos de esos químicos se conviertan en parte del vino y que entren a nuestro organismo cuando nos tomamos el vino.

Durante los últimos años ciertos productores de vinos preocupados por proteger el ambiente, y por proteger a los consumidores de sus vinos de los efectos nocivos de los químicos en el vino (fíjense que lo nocivo son los químicos y no el vino) han desarrollado ciertas técnicas de producción de vino eliminando el uso de químicos o sustancias artificiales en todas las fases de la producción del vino. Estos productores por lo general son pequeñas bodegas, con producciones limitadas, que utilizan los mismos métodos primitivos de producción que utilizaban nuestros antepasados. Por regla general utilizan variedades de uvas nativas (criollas) no utilizan fertilizantes artificiales en sus fincas y abonan sus plantas con estiércol, materia orgánica, y otros productos naturales. Para combatir las plagas e insectos no utilizan insecticidas químicos y en cambio permiten que en sus viñedos se reproduzcan otros insectos no nocivos a las plantas pero que se encargan de atacar a los insectos dañinos a las plantas. Otra técnica que utilizan para combatir los insectos es sembrar en sus viñedos ciertas plantas frutales que atraen pájaros que se alimentan de las frutas y de los insectos en los viñedos.

Para fermentar sus vinos usan levaduras naturales, o usan la fermentación espontánea que producen las propias uvas cuando se almacenan en un tanque. Tampoco utilizan químicos para lavar sus barricas, botellas y corchos, y en cambio utilizan agua de lluvia para toda la limpieza. Por ultimo, los vinos orgánicos no son sometidos a ningún método de filtración, por lo que suelen tener mucho sedimento. Esto hace necesario que sean cuidadosamente decantados antes de tomárselos.

La práctica de producir vinos orgánicos se ha propagado por muchos de los países productores de vinos, entre ellos Estados Unidos, Francia y España. Aunque aún no existe regulación oficial para controlar la clasificación de los vinos orgánicos, se requiere que para que un vino pueda catalogarse como orgánico por lo menos el 70 % de las uvas que se utilicen para producirlo deben ser cultivadas bajo los procedimientos antes descritos.

Los que se las echan que saben mucho sobre el vino dicen que en los vinos orgánicos se detectan mucho más fuertes los olores y sabores a frutas frescas, hierba recién cortada, flores y otros productos vegetales.