El origen del vino italiano se pierde en la leyenda y mitología. Se conoce mucho de los antiguos vinos por las obras de los Clásicos como Plinio que enumera 195 clases, la mayoría de Italia, y considera al Falerno de la Campania, como el más extraordinario de todos. Horacio lo califica de robusto, ardiente y generoso.

Del norte de Italia es el Retico, el que según Virgilio era el segundo mejor vino después del Falerno.

César para festejar su tercer Consulado, ofrece el siciliano Mamertino, que fue muy apreciado en esa época. Así­ podemos seguir múltiples alusiones que confirman el antiquí­simo origen de la vitivinicultura italiana y cuyas raí­ces están el en tiempo del esplendor de Grecia.

Italia es el primer productor de vinos en el mundo, y se ha dicho que Italia es una viña grande, pues desde los Alpes hasta Sicilia casi no se interrumpe su cultivo, sin embargo por los diferentes climas y suelos se obtienen muy variados vinos.

El prestigio internacional de los vinos italianos se ha consolidado como consecuencia del control de calidad impuesto por las autoridades. Existen tres denominaciones de origen:

"€¢ Simplice.- que se refiere a los vinos hechos de acuerdo con los respectivos usos locales y con uvas tradicionales en las zonas de producción.

"€¢ Controllata.- se reserva a los vinos que responden a los requisitos fijados por los reglamentos en las zonas de producción y crianza.

"€¢ Controllata e Garantita.- es para los mejores vinos, cuyas normas especifican las finas y particulares calidades. El vino es identificado por dicha expresión en las etiquetas de los datos de su procedencia, legitimado con un timbre oficial numerado y adherido al envase que impide la extracción de su contenido a menos que sea roto.

Las regiones más conocidas por sus vinos son:
- PIAMONTE
- TRENTINO Y VENECIA
- TOSCANA
- LAZIO