Mientras nuestros ministerios se debaten entre obstaculizar o promover el consumo de vino, lo cierto es que la cantidad per capita sigue bajando año tras año. Y no todo se debe a campañas gubernamentales ni realmente a cambios en el gusto del consumidor. El vino está más de moda que nunca, pero la caída en el consumo de vinos de mesa (el clásico vino de diario) no se ha visto compensada con un aumento proporcional en el consumo de vinos de calidad.

Uno de los factores que más desincentiva la compra de vino es que es un producto básicamente para iniciados, para gente que sabe, para connoisseurs. La infinidad de denominaciones de origen, varietales y el vocabulario totalmente estrambótico de la cata intimidan al principiante. La infinidad de marcas y tipos, así como la enorme disparidad de precios marean más que ayudan al cliente no iniciado.

Más aun, en muchos casos, ante una carta de vinos extensa y ante la dificultad para escojer un vino adecuado y para evaluar la relación calidad precio de la oferta... ¡optará por la cerveza!.

Por eso me ha encantado esta iniciativa. Vino que va bien con...