¿Qué vino se bebe en misa? ¿Qué características tiene? ¿Quién lo produce? ¿Cuanto se consume a nivel mundial? ¿Qué originó la tradición? Conozca uno de los misterios religiosos que mas interés despierta en el mundo del vino.

El vino es utilizado en las ceremonias religiosas de confesiones cristianas. En la Iglesia Católica se utiliza el llamado vino de misa, un vino mistela muy dulce elaborado con un mosto de una uva muy rica en glucosa (tipo garnacha tinta).

El mosto de uva inicia una lenta fermentación hasta alcanzar el punto óptimo de azúcares, momento en el que se añade alcohol para parar la fermentación y dejar el vino de misa con una cantidad de azúcar natural residual que le confiere ese tono particular de vino semidulce con color oro brillante y un paladar rico con sabores de uva fresca.

La elaboración de este vino sigue una estricta normativa recogida por el padre Eduardo Vitoria en su obra "El Pan y el Vino eucarísticos", redactada después del Concilio Eucarítico Diocesano de Barcelona de 1944.

La utilización del vino en la eucaristía se origina en el relato de la Última Cena hecho en los evangelios, donde se cuenta que Jesús de Nazaret compartió pan y vino con sus discípulos y ordenó a sus seguidores "hacer esto en memoria de mí" (Evangelio de Lucas 22:19). Las creencias acerca de la naturaleza de la eucaristía varían entre las distintas denominaciones cristianas. Los católicos romanos, por ejemplo, sostienen que el pan y el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo mediante un proceso llamado transubstanciación.

Ultimamente, la Congregación Vaticana para el Culto Divino envió una nota a los obispos en la que les comunica la decisión vaticana de que, a partir de ahora, en las eucaristías se pueda comulgar sólo con la hostia o con la hostia y con el vino. Hasta ahora, el vino sólo era utilizado excepcionalmente en la comunión de los fieles en las ceremonias religiosas. Sin embargo, las perspectivas de crecimiento del consumo de vino de misa son débiles, a pesar de que, de ahora en adelante, se pueda utilizar en todas las comuniones. Eso es al menos lo que opina el principal productor de vino de misa de Italia, Roberto Bava. "No espero un 'boom' en el consumo de este vino tras la liberalización de la comunión bajo las dos especies (pan y vino) anunciada por el Vaticano", declara. A pesar de esta noticia, parece ser que el sólo aumentará un 0,5% el consumo de vino de misa en el mundo.

A diferencia de numerosas Iglesias ortodoxas y protestantes, los fieles católicos sólo comulgan con la hostia, una pequeña galleta de pan ácimo, y sólo tienen acceso en contadas ocasiones al cáliz que contiene el vino consagrado.

La condición esencial para la denominación "vino de misa" se corresponde con la del vino casher para los judíos: el vino debe ser absolutamente "natural, a partir de las uvas". Los grados de alcohol no tienen importancia, de ahí que el vino de misa varíe en general entre los 11 y los 15 grados. Los sacerdotes víctimas del alcoholismo han sido autorizados por el Vaticano a beber vino sin alcohol.

En ausencia de estadísticas oficiales, Bava calcula que el consumo medio de vino por parte de un sacerdote en misa es de 32 mililitros. Multiplicando esta cifra por el número de cardenales, obispos y sacerdotes que celebran al menos una misa al día (unos 410.000 en el mundo) se obtiene la cifra de 14.350 litros de vino de misa al día, es decir 5.237.750 litros al año.

Ahora bien, el consumo real es mucho mayor, ya que estas cifras no tienen en cuenta el consumo indirecto del vino de misa, el que los curas beben en la mesa, asi como los tragos bebidos por terceros, lo cual dobla la cifra.

Se suele comprar a bodegas que producen para la iglesia, aunque esta, también posee viñedos y bodegas propias en algunos países desde la edad media.