Aunque como vino genérico se puede entender el vino que se realiza con más de una variedad de uva, en el siguiente artículo quiero expresar otro significado que comúnmente se le atribuye en bodega, entendiéndose como aquel que a pesar de haber realizado una crianza de unos determinados meses en barrica de roble, y cumplir con las exigencias que determina  el Consejo Regulador relativo a Crianza, Reserva o Gran Reserva, no se acoge a ninguno de estos apelativos, y sale al mercado como vino Joven con su correspondiente contraetiqueta. En alguna ocasión nos hemos sorprendido con un vino que indica según el Consejo regulador, en su reverso, que se trata de un vino Joven, pero su precio no se encuentra acorde a este tipo de vino; la explicación la encontramos en la leyenda o etiqueta donde observamos los meses en barrica de roble que ha permanecido.  

Existen multitud de bodegas Españolas que lanzan sus vinos, al menos en una parte de su gama, como vinos genéricos, y no por ello son vinos de peor calidad , ya que en general suele ser vinos de corta crianza que no han pretendido ni siquiera darle la categoría de ?Tinto Roble?. A veces nos encontramos vinos de alta expresión procedente de uva seleccionada de viñedo viejo, con una crianza entorno a los 12-20 meses.

 

Al sacar un vino como genérico, las bodegas tratan de no encorsetar a los vinos a unas reglas fijas de elaboración en cuanto a su tiempo de crianza, tanto en madera como en botella , ya que cada vino atiende a sus características propias, y estas son variables según añada.

Una de las preguntas más frecuentes suele ser el porqué de los vinos genéricos , las razones a las que podemos atribuir esta decisión, se fundamentan en tres puntos:

 << Nuevas tendencias >>

Tanto estudios de mercado recientes como las nuevas demandas reflejan que el gusto del consumidor esta cambiando. Los antiguos criterios de elaboración que proporcionaban vinos más maderizados donde predomina la expresión de la madera sobre la del vino, está tornando hacia gustos más modernos que conducen al vino a una mayor expresión de juventud , tanto en su fase visual, apremiando tonos de juventud, como en la olfativa, donde predomina la fruta y se ensambla la madera ,y como no en su fase gustativa, donde se  busca vinos más fáciles de beber , más sedosos. Por ello los tiempos de crianza no deben estar especificados bajo norma fija , sino en función de lo que se quiera expresar en el vino.

 << Aspectos enológicos>>

Cada vendimia es diferente, es decir cada ciclo vegetativo y productivo es diferente, expuesto su variación en gran medida, por aspectos climatológicos; este punto repercute directamente sobre el proceso productivo en bodega :elaboración , crianza, etc..

 

Por ello se debe pretender afinar y ajustar los tiempos de crianza y madurez según nos dicte las características intrínsecas  del vino.

 

En múltiples ocasiones las demandas del mercado no se ajustan a los plazos de producción planteados en bodega, debido a este factor unido a la imperante competencia del sector, tanto Nacional como fuera de nuestras fronteras, se debe incidir comercialmente en la mejora del abastecimiento ante las demandas , ya que en algunas ocasiones pueden plantearse posibles trabas legislativas que retrasen la distribución del producto final.

 

Como conclusión final, los enólogos tratan de establecer plazos de crianza y madurez en la elaboración de sus vinos, para poder incidir aún más en una mayor CALIDAD en sus productos, modernizando así las gama de vinos más acorde a las nuevas tendencias y mejorando la eficiencia comercial, al lanzar los vinos en los canales comerciales sin lastres a veces muy perjudiciales.

Carlos Martín

enologo@lugardelvino.com