La confianza y optimismo que los directivos y demás trabajadores de la empresa Bodegas del Caribe tienen en el desarrollo vinícola que su entidad promueve en Cuba, no deja margen a ninguna duda. "Vamos avanzando poco a poco, pero con pasos sólidos y aunque la naturaleza con sus fenómenos atmosféricos nos pone a veces traspiés, saldremos adelante", ha dicho en varias ocasiones Daniel Vuelta Fernández, presidente de esa entidad.

Y realmente han apostado con optimismo por este proyecto cubano y aunque es novedoso y único, sus producciones responden a la calidad que se espera, sobre todo con muy buenas perspectivas como vinos jóvenes y también con crianzas.

Bodegas del Caribe -empresa mixta con la participación de Cítricos Caribe del Ministerio cubano de la Agricultura y el Grupo español Palacio de Arganza- acomete este proyecto para elaborar vino en la Isla, con las variedades más selectas entre las 20 que se trajeron desde la región del Bierzo, propósito que incluye tanto el desarrollo agrícola como el industrial, para propiciar que Cuba tenga un genuino vino propio, competitivo en el mercado local y de países vecinos.

La licenciada Coralia Torres Esperón, gerente de Bodegas del Caribe S.A. destacó que el proyecto del vino cubano vela también en su desarrollo agrícola por el aprovechamiento de las técnicas más avanzadas, comportamiento de cada variedad, su adaptación climática y demás indicadores, para asegurar la producción industrial.