¿Cómo surgió la idea de transformar la uva en vino?  Nadie lo sabe. Tal vez fue un golpe de suerte, como muchas otras invenciones. El hecho es que todas las civilizaciones del Mediterráneo han hecho de la viticultura una de sus actividades principales. Griegos y romanos eran amantes del vino, incluso le han rendido homenaje a esta bebida, dedicándole un dios.

Llamado Baco por los romanos, Dionisio, en los tiempos antiguos, el dios de la Viña y el Vino. Simboliza el delirio mí­stico, en contraposición al mito de Apolo, siempre empapado de una armoní­a racional.

Se cree que la verdadera vid del género Vitis ha aparecido durante el perí­odo terciario (entre 65 y 2 millones de años antes de nuestra era). Las cuatro glaciaciones del Cuaternario limitaron su ubicación en el área de la cuenca mediterránea, a orillas del Mar Negro y en la zona de Oriente Medio, posteriormente se produce una subida hacia el norte de la vid (Vitis sylvestra) el origen de las uvas cultivadas en la actualidad.

El cultivo de la vid comienza hace unos seis mil años en el sur del Cáucaso. Es, huelga decir, que se trata de una hipótesis de trabajo casi imposible de contrastar que en la zona persistiera uva silvestre perenne. Así­, en el Antiguo Testamento, el primer acto de Noé después del diluvio es plantar un viñedo al pie del monte Ararat. De todos modos, la uva silvestre sufre mutaciones sucesivas y un proceso de selección natural de manera que se transforma en Vitis vinifera sativa.

En Egipto y Mesopotamia

Varios tipos de vides se han diseminado por el Mar Negro y el Mediterráneo. La vid se cultiva en Egipto ya alrededor del 3200 a. C., como lo demuestra uno de los primeros signos jeroglí­ficos que representan la temática del cultivo de la vid.

Frescos en cámaras funerarias de Luxor y Sagqarah dan fe de la importancia de la viticultura en el antiguo Egipto. Las principales regiones productoras son el delta del Nilo y los oasis del desierto de Libia y el Fayum.

En Mesopotamia, el vino comenzó a ser mencionado con frecuencia desde finales del tercer milenio. Las leyes sobre los vinos más antiguos son promulgadas por el Rey Hammurabi en Babilonia en el siglo XVIII antes de Cristo. Más recientemente, en el primer milenio temprano, escenas representadas en los bajorrelieves asirios muestran que han dominado todas las técnicas de elaboración del vino, de los que hay tantas variedades.

El vino de palma se hizo de la savia de la palmera datilera. El vino de dátiles era obtenido por la inmersión en agua de dátiles que fermentaban.

Nectar del Nilo

La cerveza en Egipto existí­a mucho antes que las pirámides. En 1989, los arqueólogos excavan la antigua ciudad de Hieracómpolis, a orillas del Nilo, donde se encuentra una antigua fábrica de cerveza de 5400 años de antigüedad.

Esta cerveza era una mezcla de agua, pan empapado, malta y jugo de dátiles. Es la cervecerí­a más antigua conocida.

Griegos y romanos

Desde el siglo VII a. C., la actividad colonizadora griega permite la difusión de la viticultura en toda la costa mediterránea. Los romanos, a su vez, comienzan a elaborar buen vino. Piden prestado de los griegos sus técnicas vití­colas, y se extendieron por todo el imperio, especialmente en la Galia y Germania.

Griegos y romanos también fueron los fundadores de la enologí­a, la ciencia de la elaboración del vino, los caldos son sometidos a tratamientos para que mejoren y de pesao asegurar su conservación: añadiendo yeso, arcilla, cal y polvo de mármol, sal, etc. La atención que prestan a la vid es también constante.

El culto de Dionisos

Hijo de Zeus, Dionisos descubre a la edad adulta la vid y su utilización. Condenado a la locura por los dioses del Olimpo, a continuación, se pasea por las costas orientales del Mediterráneo. Es liberado de su enfermedad después de reunirse con la diosa Cibeles, que introdujo los ritos del vino.

En Atenas, durante los meses de invierno, muchos festivales se celebran en honor de Dioniso, el más famoso fue las Dionisias. El Anthesteria, se celebra en febrero, una fiesta de las flores durante la cual se bebe vino vez mientras Dionisio entra en la ciudad en un carro de Marina (en latí­n carrus navalis). Este es el origen remoto del carnaval antes de la Cuaresma en la tradición cristiana.
Vino y religión

Baco, el dios romano del vino, fue representado a menudo en los sarcófagos que datan del Imperio Romano. Cuando el cristianismo rechaza los viejos dioses, el dios del vino era a veces simplemente reemplazado por otro personaje que habí­a regresado de entre los muertos: Jesucristo.

Muchos de los rituales "satánicos", que se producen después, con sus brujas e invocaciones a Satanás, tienen que ver con el éxtasis producido por el alcohol y las drogas, son similares a los ritos de las bacanales o Dionisias, en la que el dios se revela a sus seguidores en forma de cabra.

La importancia del vino de la civilización del Cercano Oriente y Europa Occidental está fundamentalmente vinculada a su papel en el oficio sacramental. Más que un producto de la tierra, el vino es, estrictamente hablando, un regalo de Dios.

Jehová le dio a la viña a Noé para suavizar su destino como único superviviente del Diluvio Universal. El dios egipcio Amón-Ra protege a la humanidad de los horrores de su hija Hathor, por lo que le daba a beber un licor de color de sangre y quedaba sumida en el más profundo de los sueños.

Más tarde, los cultos dionisí­acos y báquicos, en Grecia y Roma, perpetúan este ritual del vino sagrado. Este simbolismo toma a su vez un papel clave en la extensión prodigiosa de la viticultura en toda Europa.

La Iglesia Cristiana consagra el vino, que se identifica con la sangre de Cristo, y lo asigna un papel destacado en el rito litúrgico. El Sacrificio de la Misa, sobre todo el ritual de la comunión bajo la apariencia doble del pan y vino (las parroquias requieren de un suministro continuo de vino).

En la Edad Media, la Iglesia multiplica la plantación de vides. En los monasterios, en particular, son las cepas la actividad agrí­cola predominante. Por lo tanto, en muchas partes de Europa se dedican a la elaboración del vino. Una razón de la sobreproducción de vino que tenemos en estos momentos.

Hoy en dí­a, la producción mundial es de alrededor de 260 millones de hectolitros. Italia ocupa el primer lugar con 58 millones de hectolitros, seguido de Francia (57), España (38) y Estados Unidos (24).