A 3020 metros de altitud, en el altiplano argentino, crece la última vid plantada por el empresario suizo Donald Hess en la vieja finca Colomé. El empresario, dueño de varias bodegas en todo el mundo, se enamoró del lugar tras visitar un pequeño hotel de lujo situado en la provincia Argentina de salta.

Cuatro años despues, adquirió terrenos del tamaño de andorra para poner en marcha su proyecto.

El microclima de la zona dado a esas alturas glorifica al vino con virutdes como la brisa límpida y la amplitud térmica, que da pié a uvas de calidad, muy concentradas y de colores intensos, casi negros.

Los viñedos son tratados siguiendo métodos centenarios, es decir, aplicando agricultura biodinámica, acorde a las fases lunares. Además, el viñedo es acondicionado con riego por goteo para compensar la falta de lluvia y están supervisados por el prestigioso enólogo francés Thibaut Delmotte.