Por Carlos Martín. Cada ciertos años, es frecuente encontrarse con una vendimia más tardía de lo habitual.

¿Añada irregular?
Actualmente las uvas están comenzando a enverar (cambio de color), aunque en algunas zonas de clima más benigno, este punto ya se ha alcanzado, aspecto el cual debería haber entrado hace unos 20 días. Aunque todavía estamos en fechas veraniegas, no se espera un calor sofocante que acelere demasiado el proceso, por lo que este año en algunas zonas norte de nuestra península la uva tinta se podrá vendimiar a mediados- finales de Octubre.


Evitando posibles lluvias tardías de Septiembre, sería interesante para conseguir una vendimia de calidad, un buen contraste térmico entre el día y la noche, lo cual favorecería la acumulación de antocianos y otros compuestos polifenólicos en el hollejo (piel) de la uva, y no desequilibraría demasiado el potencial fenólico del tecnológico (riqueza en azúcar).

Dentro de las etapas de desarrollo y maduración de la uva, estamos en una fase donde la baya se carga de azúcares y los ácidos disminuyen, entrando agua en el interior de las uvas, gracias a la elevada presión osmótica interna. La duración de este período es muy variable, dependiendo de las características varietales (20-60 días), siendo de 4-7 Durante este período, hasta que se alcance la madurez desde el punto de vista fisiológico, la baya adquiere más del doble de su tamaño (volumen y peso). Las semillas, por el contrario, pierden todavía un poco de peso. La uva crece en tamaño por una distensión de sus células, donde la elasticidad de los tejidos juega un pale muy importante para evitar la rotura y posible entrada de hongos.

Por lo que las lluvias a finales de la etapa de maduración son catastróficas, ya que diulyen la concentración interna de los jugos celulares de la pulpa, provocan roturas en la piel de la uva, y el desarrollo de los hongos, unido a las dificultades creadas en la cosecha de la uva.


Aunque nuestro ciclo anual de la vid se caracterizó por un fuerte ataque de ácaros al principio de la primavera unida a algún foco muy localizado de mildiu larvado, si el tiempo nos acompaña en lo que resta de verano, puede obtenerse una cosecha de calidad, aunque algo tardía. Como según tantas apreciaciones al comentar los técnicos actuales que este año es tardío, y contrastarlo con los viticultores expertos de las zonas de producción, ellos cuentan que con respecto de añadas anteriores , hablando en décadas, estamos en tiempos correctos de maduración. Por lo que, cabe la duda de preguntarse si lo que hemos estado viviendo hace años con las fechas de vendimia, correspondían a una maduración más precoz ,debido a temperaturas más intensas a finales del ciclo, lo que si está claro es que sufrimos los ciclos vuelven y en las vendimias también lo apreciamos.

El Enólogo
Carlos Martín Lobera