La palabra internacionalización está de moda. Con un mercado interior estancado, mirar hacia fuera se hace, en muchas ocasiones imprescindible. Sin embargo, la atomización del sector bodeguero en España, con más del 85% en manos de negocios familiares de poca producción, hace difícil enfrentarse a nuevos retos. La bodega que decide iniciar su comercialización en los mercados exteriores tiene que enfrentarse con una serie de problemas adicionales a los inherentes de su propio país. Estos son:

- Mercados por regla general más competitivos debido a la presencia de vinos de muchos paí­ses.

- Desconocimiento del paí­s.

- Idioma.

- Geografí­a.

- Pautas de consumo.

- Organización del mercado.

- Estructura impositiva y de márgenes comerciales.

- Mentalidad de los ciudadanos.

- Legislación especí­fica sobre bebidas alcohólicas.

- Mecánica del comercio exterior.

- Logí­stica.

- Trámites aduaneros.

- Documentación.

- Formas de pago.

Con la conclusión de la Ronda Uruguay del GATT, se ha puesto en marcha una serie de mecanismos cuyo objetivo a medio plazo es la liberalización del comercio mundial y el consiguiente crecimiento del volumen de los intercambios comerciales. Desde hace unos años somos testigos de la tendencia de los paí­ses a organizarse en grandes bloques comerciales para lograr una mayor eficiencia del mercado interior y una protección frente al exterior. Sin embargo, los acuerdos del GATT, al menos sobre el papel tienen el objetivo de reducir las barreras entre paí­ses y bloques comerciales.

Algunos ejemplos de esta concentración son la Unión Europea, NAFTA (Estados Unidos, Canadá, y México, ASEAN, el Mercado Común Centroamericano, el Pacto Andino, etc.

Para simplificar, vamos a repasar brevemente la organización de la Unión Europea, y más especí­ficamente, la legislación vitiviní­cola, ya que la UE representa el área geográfica más importante para el conjunto de los vinos españoles.

Desde 1986, fecha de nuestra incorporación a la UE, se han producido numerosos cambios en la legislación que afecta nuestro sector y se ha simplificado enormemente la

tramitación de documentos de "exportación" que han aumentado la competitividad de nuestros vinos y su penetración en Europa.

"€¢ Legislación vitiviní­cola: A pesar de tener los negociadores españoles que aceptar condiciones muy duras para firmar el tratado de adhesión de nuestro paí­s, gran parte de nuestra legislación ha sido sustituida por la reglamentación de la UE y muchas funciones han sido transferidas a las CC.AA. desde la Administración Central.

Cambios positivos:

- Eliminación de aranceles.

- Eliminación de licencias de exportación.

- Eliminación de montantes compensatorios y reguladores así­ como los precios de referencia.

- Implantación de un sistema de impuestos transparentes y la eliminación de recargos, arbitrios etc. no recuperables para las exportaciones.

Cambios negativos:

- Reducción de la restitución para los vinos de mesa exportados a determinados paí­ses terceros.

- Someterse a las OCM (Organización del Mercado Comunitario) que tienden a ser reglamentistas y restrictivas con las plantaciones de viñedo en la UE mientras que otros paí­ses siguen una polí­tica más liberal. Estos productores dirigen sus productos a la UE, el mercado de consumo del vino más grande del mundo.

Para más información, ICEX hace una labor muy importante en esta faceta. Un buen asesoramiento en los pasos a dar facilita la labor, sin duda.