¿Sabe usted identificar el olor a madera, clavo, frutas silvestres o flores que desprende un pequeño frasco? Es una de las cosas que deben aprender los lunes, a las cinco de la tarde, y hasta primeros de julio, unas 20 mujeres, para iniciarse en la cata de vinos. Muchas de ellas vienen con algo de conocimiento y otras no.

"Por una parte damos los conocimientos básicos del vino y la elaboración, también centrándonos en los vinos de Jerez. Otra parte es la técnica de cata, es decir, la percepción aromática, visual y la gustativa del vino. Hemos hecho un juego de aromas en el que hay una serie de frascos que vamos oliendo con olor a frutas, flores, maderas... Todos aquellos compuestos aromáticos que puede tener el vino: hasta 800. Este es un primer acercamiento antes de hacer la cata definitiva y poder empezar ya a usar vocabulario como afrutado, floral, de madera, tostados...", comenta el profesor del curso, Manuel Cobos Heredia, licenciado en Biología y Enología, que añade que también se hace una percepción visual, de los colores del vino.

Cuando ya se tienen los conocimientos básicos, las alumnas acuden a 4 ó 5 catas dirigidas: de vinos blancos, rosados, tintos en la escala vertical (joven, crianza y reserva), una de vinos de crianza de distintas denominaciones de origen y de vinos de Jerez.

Además de estas clases prácticas, la teoría acerca a estas alumnas al papel de la mujer en el vino, como en la publicidad, "que ha sido algo sesgado, sobre todo en Jerez. Cada una aporta su opinión y su visión. El objetivo es ver cómo ha evolucionado a lo largo de los años", apunta Cobos.

Como objetivos prioritarios el curso fomenta una actitud crítica frente a la desigualdad de género que se transmite a través de la publicidad de determinados productos del vino. También el conocimiento del vino y su interés como producto tradicional y actual en Jerez, valorando su aportación a los sentidos y las sensaciones de las personas, como vehículo para obtener un desarrollo de actitudes y comportamientos de cooperación, amistad, respeto a las diferencias y relaciones de igualdad. Muy expresamente se aborda la coeducación responsable en el consumo del vino.

La delegada de Salud e Igualdad, Margarida Ledo, apuntó que es la primera vez que se hace este tipo de taller, que "contribuye al enriquecimiento de las capacidades y habilidades relacionadas con el vino, erradicando la visión tradicional de vino para hombres y vino para mujeres". Ante la aceptación obtenida, Ledo no descarta que se realicen nuevos talleres de este tipo a principios de otoño.

Ana Domínguez, aunque trabaja en el ámbito de lo social, lleva un tiempo intentando conocer mejor el mundo del vino en todos sus aspectos. "Soy autodidacta, he investigado en Internet, me han regalado el maletín de los aromas..., hasta que apareció esta oferta. Es como descubrir un nuevo mundo. Una vez fui a una bodega y me pareció que era otra filosofía de vida.".

Hacía mucho tiempo que Gabriela Bernal tenía ganas de entender un poco más de vinos. "Me apunté a este curso para saber más y conocer lo que estoy tomando", apunta Gabriela, cocinera de profesión, que reconoce que ahora lo que más le gusta es la prueba de los olores con los tarros y que a partir de ahora "seguiré profundizando en este tema".