El Bag in Box es un continente sencillo y económico que permite que el producto envasado conserve todas sus características originales. Al no permitir el contacto del aire con el producto, le otorga una gran longevidad de consumo, hasta 6 semanas una vez abierto. Comparativamente con el vidrio, mejora los ratios de peso y volumen, por tanto más barato y ecológico desde el punto de vista de la logística.

DE QUÉ ESTÁ COMPUESTO

Bolsa: formada por una bolsa interior de polietileno y otra exterior multicapas.
Válvula de descarga, en el ámbito del vino, suele ser del tipo grifo giratorio
Caja Contenedora: suele ser de cartón, se presentan en diferentes formatos. Contiene y protege la bolsa y además ofrece la posibilidad de imprimir la marca, fotos, instrucciones, etc.
APLICACIONES

Para todo tipo de alimentos líquidos o semilíquidos, como pueden ser zumos, concentrados, derivados lácteos y fundamentalmente vinos. Lo general era envasar vinos de mesa de baja calidad, pero en la actualidad cada vez se están envasando vinos de mejor calidad que permiten una conservación óptima una vez abiertos. Por todo ello el Bag in Box, constituye el envasado idóneo para los vinos de granel, vinos jóvenes sin necesidad de envejecer en botella.

TAMAÑOS Y FORMATOS

Al ser los envases de un solo uso, la higiene es total.
Mayores posibilidades de personalización publicitaria.
Envases a prueba de golpes, evitando roturas.
No permite que la luz incida en el líquido.
Gran potecial de crecimiento: es un tipo de envase con mucho potencial de crecimiento, como así lo demuestra la reciente apuesta que ha hecho la multinacional irlandesa del envase Smurfit Kappa, invirtiendo 28 millones de euros para aumentar la capacidad de producción de este producto en su planta situada en la población de Ibi (Alicante).
CUANDO USARLO

Es por todos conocido que el ratio per capita de consumo de vino en España, decrece paulatinamente años tras año. Los vinos de ?a diario? lógicamente no deben ser caros, pero no por ello deben ser de mala calidad. Este sistema permite economizar los costes de envase y distribución y por tanto consumir un vino de mejor calidad a menor precio. Sin embargo, ¿sólo vale para vinos de poca calidad?

La respuesta es rotunda: no. Cada vez son más las bodegas que están envasando en este formato, con packaging de calidad, vinos de corta crianza y excelente relación calidad precio. En Francia, la cuota de mercado de este formato no es nada desdeñable, y crece a dos dígitos en los últimos años.