Aunque legítimamente pueda pensarse que elegir el continente para cada bebida es arbitrario, un protocolo absurdo, negocio de cristalerías, etc. lo cierto es que no es así. Existen razones para justificar uno u otro vaso: mantener el frío o -el efecto contrario- entibiar la copa (y el licor) entre las manos, facilitar una mejor mezcla de ingredientes, procurar una mayor superficie de roce del hielo con el líquido, apreciar mejor los colores de líquido, limitar cantidad de alcohol y muchas más.

 Al final, uno podrí­a terminar con una colección para museo de vasos de distintos tamaños y formas que darán dolores de cabeza para guardarlos y trasladarlos en forma segura. Es cierto. Pero, ¿se tomarí­a usted un cognac en un vaso de whisky o una menta frapé en un vaso de cerveza?

Vamos al grano. Primero distingamos cuatro tipos de vasos para servir cocktails:

* Vaso ancho y angosto, de paredes rectas, con una capacidad aproximada de 125 ml (½ taza), que se usa para servir bebidas con hielo, jugos y tragos cortos.

* Vaso de ancho mediano y alto, por lo general de paredes rectas, con un capacidad de entre 200 y 300 ml (1 ¼ taza) , que se usa para servir tragos largos (o highball).

* La tradicional copa de champagne, alta y fina o ancha y baja, con una capacidad de 150 ml (3/4 taza aprox.) se usa para servir algunos tragos como el margarita e incluso el pisco sour.

* El vaso con forma de 'Y', con una capacidad aproximada de 100 ml (½ taza), se usa para servir tragos cortos y fuertes, como el martini.

En cuanto a vasos para licores y "espirituosos" que se sirven como bajativos, debemos distinguir básicamente dos tipos: la tradicional copa de cognac, ancha y de paredes convergentes, y la copita o vasito de licor.

Nota: Por prácticos y decentes que parezcan, evite servir tragos en vasos plásticos, ya que pueden traspasarle el gusto y olor a plástico al trago bebido.