No todo lo que hacemos es normal ahí fuera. Es el caso de una de las bebidas más consumidas en España: el tinto con gasesosa. En muchos países, sorprende ver como mezclamos vino con soda. Expliquémosle a nuestros amigos europeos y latinoamericanos de donde vienen estas mezclas.


La costumbre de mezclar el vino tinto (y, hasta hace apenas un par de décadas, blanco, indiferentemente) con una bebida gaseosa, proviene de mediados del XIX, cuando se popularizó en las tabernas madrileñas la costumbre de incorporar un chorro de sifón (gaseosa encerrada en una botella con presión) al vino en lugar de "bautizarlo" con agua, como era tradición secular; el invento al parecer llegó a los madriles desde USA, pasando por el norte de Europa, por Barcelona después, y de la mano de un caballero inglés del que no hay documentación (conocida, y al menos sólo de momento, que estas cosas...), pero que sí sabemos qiue se asoció con un constructor de barras de bar de zinc, que le hacía de distribudor en los círculos tabernarios.

De este señor sí tenemos datos, se llamaba Manuel Merlo Blanco y es el artífice de la mayor parte de las barras históricas de la capital, verdaderas obras de arte en algunos casos. La bebida se popularizó de tal modo que el "vino tinto con sifón" pasó a formar parte de la cultura intrínseca de la ciudad, llegando a todas las clases sociales, que lo bebían en locales con licencia para vinos y licores, en la antigua plaza de toros en feria y hasta en las verbenas y las llamadas kermesses, fiestas al aire libre. Y pasó a formar parte de los sainetes y hasta de alguna zarzuela.

Las gaseosas hicieron su aparición más tarde y terminaron por desplazar al sifón, también conocido como agua de seltz muchos años después. Hubo marcas muy conocidas de aguas "carbonatadas", como fueron las gaseosas El Gallo, la Perla, Gini, la Revoltosa, Riclés, Biltz, La Pitusa, Nieto y un largo etcétera, casi todas ellas en manos de empresarios de origen catalán, vaya usted a saber el porqué. Las botellas de vidrio serigrafiado con su tapón de porcelana son ahora objeto de colección. Lo que son los tiempos. Recuerdo haber leído hace tiempo, ncluso, la historia de uno de esos"gaseoseros" madrileños, que se atrevió a hacer la competencia a la mismísima coca-cola, lanzando hace 50 años un refresco de cola, con éxito y por el que al parecer el gigante americano le dió un pastón para que desapareciera... Ahora mismo no sé dónde tendré esa documentación, pero si a alguien le interesa por algo concreto, intento buscarla.

Respecto al "tinto de verano", decir que la locución fue una aportación del genial creativo publicitario José Luis Zamorano, para su agencia RZR, autores también del recordado "si no hay casera, nos vamos", que colaboró indudablemente a posicionar la marca como líder.
Sí, es cierto, una "casera" es ya un genérico, pedir una casera es pedir una gaseosa, del mismo modo que pedir un danone es hacerlo con un yogurt, y la cosa llega hasta tal punto que hace poco oí decir en un hiper "coge una casera de las de la marca carrefour"...

Una última curiosidad: a las terracitas donde tomar un refresco al aire libre, en Venezuela las llaman "fuentes de soda", término que al parecer proviene de una extraña traducción del Soda?s Fountain, los grifos de gaseosa que instalaban los norteamericanos en los pabellones que construían con la Banana Fruit Co., y que se extendió, al igual que lo de Chévere proviene de la marca Chevrolet... Pues bien, con la llegada de los exiliados españoles en los años 40, se puso ya allí de moda el echar un chorrito de vino a la soda, para "animarlo".

Durante la década de los 50 y 60 del pasado siglo surgió la bebida española del verano por excelencia, junto con la cerveza, o la cerveza con casera. La Casera es una marca de gaseosa, aunque para los españoles nunca ha sido una gaseosa sino la única gaseosa que acompañaba al vino de mesa a la hora de comer.

Dejó de ser una marca casi desde el año en que se creó, en 1950, para convertirse en una parte de la cultura tradicional. En 1995 se vendió a un grupo de inversores extranjeros, y en el 2001 a Cadbury Schweppes.

En su día, había que hacer la mezcla, es decir, comprar por un lado un vino peleón, y por otro la gasesosa. Ahora, existen muchas marcas que te lo dan mezclado, listo para añadir el hielo.

El tinto de verano puede que no sea la bebida a la hora de comer, pero es habitual en bares y restaurantes y además se vende embotellado en el supermercado, eso sí en botella de plástico.

Variantes del tinto con gasesosa, también llamado tinto de verano, son el calimocho, que incorpora como refresco la cola o la sangría, una de las primeras palabras que aprenden los guiris al visitar nuestro amado país, junto con siesta.

Por suerte, los tiempos cambiaron, la calidad de los vinos españoles recorre el mundo y tan solo algunas marcas en tetra pack, se dedican a estos temas.

Por José Manuel Iglesias y Lugardelvino.com