El concepto textura en los vinos es algo complejo de explicar. En ella influyen sentidos y sensaciones que en otros alimentos quedan patentes más claramente pues en el vino las dimensiones de la textura son mucho más limitadas, ya que no participan las sensaciones geométricas, de superficie, de resistencia, ni auditivas.

 


Según Maurice Chassin no podemos descuidar ningún detalle en la elaboración de nuestros vinos ni en la educación que debemos proporcionar a nuestros consumidores.

Bertrand Robillard calificaba de agradables, suaves y con importante efecto placer los vinos que se demandan y se demandarán en el futuro. Los itinerarios tecnológicos que permitan modificar la textura como herramienta para conseguir vinos aceptados por el consumidor. Alcohol, polisacáridos, taninos van a influir notoriamente en las sensaciones de dulzor, amargor, acidez, salinidad y grasa. Juntas deben constituir un equilibrio bien logrado.

Las diferentes fracciones de destilaciones al vacio, vino esferificado, vino gelificado, cava solido, aire de vino, mermelada o vino solido en polvo son claros ejemplos de texturas sorprendentes para el consumidor.

Todo un mundo de sensaciones que recien se empiezan a explorar pero pueden representar nuevas formas de consumo que aunque limitadas en volúmen tendran una gran contribución en la difusion de la cultura del vino.