El vino es una de las bebidas más populares del mundo, pero no a todos les cae bien. Tras unas copas, algunas personas presentan diferentes tipos de alergias, como congestión nasal, estornudos, erupciones en la piel, malestares estomacales y, por supuesto, dolor de cabeza.

La explicación a estas reacciones estaría en unas moléculas que la mayoría de vinos contienen.

Según publica la web Stuff.co.nz, una reciente investigación a cargo de científicos daneses señala que ocho de cada 100 personas sufre de estos problemas. En su informe descartan que los pesticidas y herbicidas usados en la producción de uvas sean los causantes.

El Dr. Giuseppe Palmisano dijo que las glicoproteínas (proteínas recubiertas con azúcar) tendrían que ver. ?Aislaron 28 glicoproteínas de un chardonnay y los compararon con una base de datos de alérgenos conocidos?, señala la web.

?Tres se quedaron fuera. Uno de ellos es similar a las proteínas alergénicas que se encuentran en el látex y las peras. Otro se parece a una proteína del látex y una proteína de oliva y la tercera se parece a uno de los alérgenos más fuertes de todos, una proteína de la ambrosía que causa la fiebre del heno ?.

La investigación podría conducir a la elaboración de vino con técnicas que reduzcan o eliminen estas moléculas y por fin todos podamos disfrutar de esta bebida sin temer las consecuencias.