El turismo enológico se impone como una oportunidad para algunos de los actores del sector turístico, como hoteles y agencias de viajes. Prueba de que el turismo enológico tiene un fuerte potencial se encuentra en los datos que Acevin presentó en Intur: un 63% de los visitantes de alguna bodega presente en la asociación ha organizado su viaje por cuenta propia, mientras que sólo un 7% lo ha hecho gracias al paquete ofrecido por una agencia de viaje.

A ello se suma que el 22% organizó su visita a través de Internet y el 8% contrató algunos servicios (como el alojamiento) a través de una agencia.

Otro dato interesante del Observatorio de las Rutas del Vino es el que muestra que el 43% de las personas encuestadas se alojaron en un hotel mientras llevaban a cabo su visita a alguna bodega. Por su lado, un 20% eligió como alojamiento la casa de un amigo o un familiar, mientras que un 13% escogió una casa rural y un 10% un hostal o pensión. Por otra parte, la promoción que h atenido este tipo de turismo hasta el momento explica que el 82% de los visitantes procedan de España (con mayoría de catalanes), mientras que sólo el 18% de los turistas proceden del extranjero. Uno de los objetivos de las rutas vitivinícolas es el de comenzar a promocionarse fuera de nuestras fronteras (ya han organizado la visita de periodistas especializados a algunas bodegas) para aumentar el número de visitantes foráneos. De momento, quienes más visita estas bodegas a nivel internacional son los alemanes (un 20%), seguidos Reino Unido, Benelux y EEUU (con un 15%, respectivamente).

En lo relativo a las visitas, la estancia media alcanza las 3,1 noches y supone un gasto medio total de 364,4 euros. Es decir, el turista tipo que acude a estas iniciativas se gasta diariamente alrededor de 117,54 euros. No es una mala cifra teniendo en cuenta que un visitante extranjero se deja 94 euros diarios en sus visitas a cualquier destino de nuestro país.