Por Carlos Rodríguez. Últimamente surge mucho en las conversaciones sobre vino en las que participo el término sensaciones. Es una palabra que me gusta mucho vincular al vino. 

Hace un par de semanas por la noche, en una cena con unos amigos, me di cuenta de que el término había aparecido bastante.

En ambos casos surgió la misma conversación, algo como lo siguiente: ¿y cómo debe ser un vino, que puedes recomendarnos, ...? en ambos casos utilicé esta expresión que aplico mucho en esto del vino: sensaciones.

Un vino debe hacer surgir en nosotros un conjunto de sensaciones a través de primordialmente el olfato y que se adentran en nosotros aflorándonos múltiples matices pero como tales sensaciones, son absolutamente particulares por ello un mismo vino en dos personas nunca aportará exactamente las mismas sensaciones. Lógicamente, en muchos casos serán muy parecidas, pero en otros podrán llegar a ser muy distintas.

¿Qué ocurre si tienes predilección por el chocolate negro y el vino te aporta esos matices? pero ¿y si sientes desagrado con ese sabor y/o aroma? en el primer caso un vino con un matiz claro de cacao negro tiene muchas papeletas, si el resto de matices son positivos y equilibrados, de gustarte pero en el segundo caso aunque estén en equilibrio no será un vino de tu agrado. En ambos casos lógicamente se trataría de un buen vino de cierto nivel, pero queda claro que uno podría repetir y el otro no.

Por la noche, durante una estupenda cena preparé dos vinos, por un lado una buena garnacha de Aragón y por otro un estupendo Toro.

Dos vinos fuera de cualquier top que cumplieron de lejos su objetivo, se convirtieron por la compañía, el buen momento, la buena cena y la amistad en dos vinos magníficos, otra prueba más de que además de aportar sensaciones un vino hace surgir, como decía antes, muchos matices no inherentes a él mismo y, siguiendo con el razonamiento anterior, para uno de nosotros quedó por delante uno de los vinos y para otro el segundo vino.

Al final el vino nos transmite una serie de sensaciones que cada uno de nosotros recibimos de manera particular y en muchos casos distinta. Pero, en cualquiera de los casos el vino transmite múltiples factores que se pueden transformar en increíbles sensaciones.

Carlos Rodríguez
Roco&Wines