9 importadores coreanos buscarán durante tres días vinos para en una misión empresarial inversa. Guiados por ADE Internacional Excal, los visitantes recorrieron ayer bodegas de las denominaciones de origen Rueda y Ribera de Duero, en concreto las de Palacio de Bornos, Bodega de los Ríos, Prieto y Vizar. También pasaron por Protos y Viña Pedrosa. De los buenos resultados de estas visitas da cuenta el incremento de intercambios comerciales de los últimos años.

 

Desde el 2003 hasta el año pasado, las exportaciones en dirección a Corea aumentaron en el 243%, lo que en números supone pasar de unas ventas de 450.000 euros a una cifra de 1,5 millones en el 2008.

La homologación es una de esas severas normativas que numerosos países, en Japón es aún más restrictiva si cabe, exige el cumplimiento de unas drásticas leyes sanitarias en el transporte y presentación, en el etiquetado y en el contenido. «Se puede hacer. Es difícil, pero se puede hacer», asegura Kwon. «Para el queso -añade- comienza a haber un mercado interesante en Corea».

Las principales dificultades son las culturales. «Son dos países con una gastronomía bien distinta», explica Cholmin Kwon, «pero estas misiones inversas consiguen que se conozca. Las diferencias culturales generan a veces dificultades en la negociación, no por falta de voluntad. Por ejemplo, el coreano tiene más prisa y cuando ve alguna traba, como un problema sanitario, lo evita y busca lo más fácil».

Para que sea más fácil, la Junta cuenta con una plataforma comercial en Corea. Desde ella las empresas se pueden lanzar al mercado asiático donde ayer buscaban jamón, vino y queso. El pan, al menos por ahora, lo ponen ellos.

Fuente: Norte de Castilla.