Cada año se produce la poda del viñedo, para regenerar y controlar el crecimiento de las parras (ramas) de las cepas. Esta poda se lleva acabo de noviembre a enero (en el hemisferio norte) y permite obtener una fuente calórica ideal para barbacoa. El sarmiento del viñedo es la rama seca de la vid.

A través del sarmiento ha corrido la savia que ha hecho posible el fruto del vino, esto hace que al proceder al asado, el sarmiento aporte unos matices de sabor excepcional a las verduras, carnes y pescados. Del mismo modo al quemar la materia prima impregna a los asados de un aroma intenso e inconfundible.

El encendido de los sarmientos es inmediato.
Sobre una base de papel se vierte el sarmiento y en el caso, que vayamos a utilizar todo el combustible como base, prendemos los extremos del saco y en pocos minutos habremos conseguido un fuego intenso.

Una vez extinguida la llama obtendremos las brasas y tras extenderlas podremos colocar las viandas sobre la parrilla. Para asados continuos, los sarmientos pueden ser mezclados con otros combustibles como leñas y carbón. En este caso una vez obtenidas las brasas de la leña o carbón base, incorporaremos los sarmientos, provocará una llama rápida e intensa pero de corta duración. Pudiendo repetir el procedimiento tantas veces como sean necesarias.


La duración aproximada de las brasa es de unos 30 minutos, pero si utilizamos de base una capa de carbón vegetal y añadimos sarmientos en función de la necesidad de calor, conseguiremos un magnifico asado con un perfume sin igual, digno de los mejores restaurantes de carne a la brasa. Pero no solo de carne vive el hombre y algunos platos como los calsots nunca saben igual si nos son con sarmientos.

Hay empresas como Pura Cepa que lo venden todo el año en sacos (como si fuese carbón).

Como variante, sepan los expertos y sibaritas del mundo de la barbacoa que se venden también duelas de barricas antiguas, lo cual aporta aroma a barrica y vino a las delicias sometidas a fuego.

Todo un mundo este de las barbacoas, ideal en vacaciones. Y si me lo permiten, un gran vino de Toro o el Bierzo va perfecto para la ocasión si lo que se degusta son carnes contundentes.