La tradición vinícola búlgara data de unos 4000 años, y algunas de sus reservas de vino están entre las mejores del mundo. De hecho el 3 de septiembre del 2003 se descubre en Bulgaria un templo dedicado a Dionisio, dios del vino. El templo fue descubierto durante una búsqueda de la ciudad sagrada de Tracia, en Perperikon, un complejo único de una fortaleza, un palacio, áreas residenciales y centros de adoración, a 250 kilómetros al sudeste de Sofía.

Los tracios vivieron en el área que ahora ocupa Bulgaria entre los 4.000 años AC y el siglo XVIII DC, cuando fueron asimilados por los invasores eslavos. Al igual que sus vecinos, los antiguos griegos, los tracios adoraban el vino y la fertilidad, de la cual Dionisio era el dios en la mitologí­a griega.

Las especies de vides más famosas vienen de Francia. Estas son el Cabernet Sauvignon (que es la uva más cultivada), el Merlot y el Pinot Noir para los vinos tintos; para los vinos blancos el Chardonnay, Sauvignon Blanc y el Pinot Blanc. Para las especies borgoñesas existen muchos nombres diferentes. La variedad autóctona es la "Pamid", y es la más cultivada. La uva blanca que predomina en Bulgaria es la "Rkatsiteli".

Entre los mejores tipos de vino tinto seco podemos citar el Cabernet Sauvignon de Svishtov y de Oriajovitsa (Stara Zagora); el Pelí­n de Osmar, hecho con 29 hierbas, el Merlo de Stambolovo, el Mavrud de Assenovgrad, la Gamza de Novo Selo y los vinos tintos de Mélnik de sabor fuerte y persistente. Chardonnay es el vino blanco más apreciado de Bulgaria, especialmente el que se produce en las bovedas de Targovishte, Veliki Preslav y Euxinogrado.