Las mujeres romanas gustosas de la buena vida, hacían una pasta de menta con miel para disimular el aliento a vino, ya que el consumo femenino de esta bebida estaba penado con la muerte.

Y es que los romanos consideraban el vino un elemento imprescindible en sus vidas. Se ha de advertir que lo bebían puro merum, mezclado con agua caliente y especias. El vino puro sin mezcla, lo reservaban para las libaciones religiosas.

Sin embargo, este no era su único uso hasta el punto de convertirse en un verdadero problema para la sociedad romana en comparación con drogas como el opio o la cannabis o marihuana.