Un nuevo circuito permite conocer los secretos de los vinos salteños y degustarlos en 21 reconocidas bodegas. En Salta, el cultivo de la vid fue introducido por los jesuitas en el siglo XVIII en los Valles Calchaquíes. Allí madura la cepa del torrontés, vino blanco que se distingue por su intenso aroma y sabor frutados. Esta variedad, traída de España hace tres siglos, ha alcanzado una expresión única en suelo salteño, convirtiéndose en la insignia blanca de la Argentina.

 

En la actualidad, los viñedos salteños se extienden entre los departamentos de Cafayate, San Carlos, Angastaco, Molinos y Cachi, todos ellos en los Valles Calchaquíes. Además del torrontés, las cepas tintas ocupan más del 55% de la superficie total cultivada. Se destacan entre ellas el cabernet sauvignon, malbec, tannat, bonarda, syrah, barbera y tempranillo. El 95% de los cultivos corresponde a uvas destinadas para vinos finos.

Estos y muchos otros detalles se pueden conocer recorriendo la Ruta del Vino salteña, que abarca 21 bodegas, la mayoría con varios vinos premiados en el país y en el exterior. Este nuevo circuito trazado por la Secretaría de Turismo de Salta está señalizado con carteles de color borgoña, ubicados en los accesos a Salta y en la ruta 68 (que va a Cafayate) y la 33 (que lleva a Cachi). Para este recorrido se requieren al menos tres días. En cuanto al alojamiento, además de la infraestructura hotelera del valle, varias bodegas tienen sus propios hoteles.

EL SELLO DE LA ALTURA :La calidad y particularidad de los vinos salteños es el resultado de la combinación de las condiciones privilegiadas del terruño y de la innovación tecnológica, sumadas a la dedicación y el conocimiento de los productores. Uno de los factores más influyentes es la altura de sus viñedos. Estos valles se encuentran a más de 1.600 m snm (Cafayate), con áreas como Tacuil y Molinos que alcanzan los 2.600 m snm. Esto no solo favorece la gran amplitud térmica, sino que los rayos solares son más intensos y el aire, más puro y seco.

Esta conjunción de factores permite lograr vinos de gran carácter, fuerte personalidad y excelente calidad, con aromas, colores y sabores distintivos.