La crisis golpea fuerte a todo el mundo. En restauración, alarma ver como decae una de sus principales fuentes de ingresos como es la venta de vino. Un poco de autocrítica ayudará a conocer la problemática. Analicemos las causas a fondo y como mejorar las ventas.

Resulta curioso ver como se renuevan las bodegas y lo despacio que se producen los cambios en restauración. Durante la época de vacas gordas, los restaurantes se llenaban solos, el vino corría sin límite y la innovación no era necesaria, a menos que buscaras hacerte un hueco con un local nuevo.

Comparándonos con los países vecinos, es evidente que el servicio del vino en la gran mayoría de los restaurantes españoles no está a la altura de la calidad del producto, y sí a años luz de los países líderes en consumo como son, hoy por hoy, Estados Unidos y el Reino Unido.

El restaurador español es poco innovador y nada aventurero en cuanto al vino se refiere. Toda la genialidad y creatividad de nuestros chefs más internacionales no existe a nivel del marketing, promoción y servicio del vino.

El sector necesita imperiosamente renovarse, educarse y ser más innovador, imaginativo y creativo. Hay que ayudar al consumidor a que se entusiasme con el vino, adecuar los precios, promocionar su consumo, y ayudarle a que conozca la riqueza y los beneficios de beber vino de calidad.

Es a nivel del canal HORECA, con el apoyo de bodegas y distribuidores, donde hay más trabajo por hacer y donde más frutos se pueden cosechar a corto plazo. Mi receta de cómo mejorar el servicio del vino sería la siguiente:

1) Formación del personal, con el objetivo de que conozca mejor el producto que vende. Pero no solo a nivel de sumilleres, sino también de camareros, jefes de sala, barmans y todas aquellas personas que han de servir el vino.

2) Enseñar al personal a promocionar y vender adecuadamente el vino.

3) Si se contrata un sumiller, hay que asegurarse de que cumpla con su función de aconsejar al cliente de una forma sencilla y humilde.

4) Cambiar las cartas, incluyendo vinos de diferentes regiones, estilos y países.

5) Estudiar cuidadosamente los precios de los vinos y no poner márgenes exagerados.

6) Incluir una amplia carta de vino por copas, y no solo el tristemente famoso ?vino de la casa?.

7) Trabajar estrechamente con los distribuidores para llevar a cabo promociones y catas, pero no solo entre los sumilleres y entendidos locales sino trabajando para motivar y conocer los gustos de los consumidores.

8) Llevar a cabo promociones semanales o mensuales de vinos.

9) Permitir el descorche.

10) Hacer que el consumo del vino sea agradable, fácil, placentero y a un precio asequible.

Basado en un artículo de Pancho Campos.