Investigadores del grupo de Ecofisiología Vegetal de la Universidad de La Rioja han publicado un artículo sobre los efectos de la radiación ultravioleta (UV) en las variedades riojanas de la vid (tempranillo y viura) en la American Journal of Enology and Viticulture, una de las revistas más prestigiosas en esta materia. SEl artículo está firmado por Encarnación Núñez-Olivera, Javier Martínez-Abaigar, Rafael Tomás, Saúl Otero y María Arróniz-Crespo, integrantes del Grupo de investigación 'Ecofisiología Vegetal, Cambio Climático y Medio Ambiente' de la Universidad de La Rioja. Aparece en el nº 57 de la American Journal of Enology and Viticulture (pags. 441-448) bajo el título Physiological effects of solar UV-B exclusion on two cultivars of Vitis vinifera L. from La Rioja (Spain). Los efectos de la radiación UV sobre vid han sido muy poco estudiados hasta el punto de que éste es el primer estudio de estas características que se hace sobre variedades españolas de vid. En el artículo publicado en la revista internacional abordan el caso de las variedades tempranillo y viura.

Los investigadores desarrollaron un experimento en el que eliminaron la radiación UV-B mediante filtros especiales que colocaron sobre las plantas.

Luego midieron diversas variables para conocer la vitalidad de las plantas, cantidad de clorofila y el estado del aparato fotosintético, así como de su capacidad de protegerse frente al exceso de radiación solar en general y de radiación UV-B en particular.

Los resultados más destacables son que ambas variedades están bien adaptadas a los niveles actuales de radiación UV-B, probablemente por su origen mediterráneo. No obstante, la radiación UV-B parece tener un ligero efecto nocivo sobre tempranillo, seguramente porque tiene menos capacidad que viura para producir compuestos protectores frente a dicha radiación. La fotosíntesis de ambas variedades no está en riesgo por los niveles actuales de radiación UV-B solar.

Cambio climático, cambio global

Uno de los procesos relacionados con el llamado cambio climático o cambio global que afecta al planeta es la degradación de la capa de ozono estratosférico ("agujero en la capa de ozono"). En las últimas décadas, la utilización masiva de ciertos gases como los clorofluorocarburos (CFCs) por parte del hombre ha causado la degradación de la capa de ozono, no sólo en la Antártida sino en todo el planeta.

Los gases que provocan la degradación de ozono se utilizan como refrigerantes, propelentes de aerosoles, extintores de incendios y biocidas agrícolas. Su fabricación y utilización está regulada por el Protocolo de Montreal (1987) pero todavía se usan, y además su vida activa es tan larga (hasta 150 años) que tardarán mucho tiempo en desaparecer totalmente de la atmósfera.

El ozono estratosférico nos protege de la radiación ultravioleta-B, causante de eritemas (enrojecimiento de la piel), quemaduras, daños oculares, deficiencias inmunológicas y ciertos tipos de cáncer de piel en los seres humanos, y con efectos nocivos también en las plantas (por ejemplo, descenso en la fotosíntesis y daños en el ADN) y la biosfera en general.

Al degradarse la capa de ozono, aumenta la radiación ultravioleta-B que llega a la superficie de la Tierra procedente del Sol, y por consiguiente también se incrementan sus efectos nocivos.