El vino es un alimento ideal. Entre otros componentes, contiene vitamina A, B y C, así como 13 minerales: calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio, cloro, azufre, hierro, cobre, manganeso, zinc, yodo y cobalto.

 

Además de las vitaminas y minerales, en el vino se encuentran los elementos nutritivos de los azúcares de la uva, entre los que destacan la dextrosa, los polifenoles, las proteínas y el alcohol, donde los azúcares naturales de la uva, son fácilmente absorbidos por el organismo y son aconsejables en la dieta  diaria. Según la riqueza en azúcares y alcohol, un litro de vino contiene entre 600 y 1000 calorías.

Por otra parte, el alcohol del vino es una fuente de energía calórica, además de poseer un alto contenido de hierro que ayuda a la formación de la sangre. Una pequeña dosis de alcohol es capaz de aumentar el vigor de la máquina humana en un 15%, sin embargo, una dosis doble o triple no produce un efecto proporcional y ha sido comprobado que en cantidades superiores se produce una inhibición que disminuye su utilidad.

Se conoce que el 11% de alcohol que contiene en forma natural el vino es un desinfectante interno considerado como altamente efectivo, ya que además del alcohol, el vino tiene ciertos elementos que impiden o dificultan determinadas enfermedades del cuerpo humano.

El vino ha sido diagnosticado en dietas para adelgazar y hasta como germicida. No se conoce ninguna enfermedad atribuible al consumo de vino con moderación.