Según un reciente informe, "continúa aumentando fuertemente la cantidad de marcas y bodegas exportadoras nuevas". Las proyecciones que hicieron durante años señalaban que el sector iba a experimentar un proceso de concentración, con una consecuente caí­da en el número de bodegas y etiquetas en el negocio externo. Sin embargo, eso está lejos de cumplirse. "Esto no está ocurriendo, incluso se está intensificando", aseguraron desde Caucasia. "En lo que va del año aparecieron 881 etiquetas nuevas y sólo se dejaron de exportar 324", señalaron. De esta manera, la relación entre etiquetas nuevas y las que dejaron de exportarse es la más alta desde 2002. Al respecto, la Argentina hoy le vende vinos al mundo bajo 1.786 etiquetas diferentes. En relación a las variedades, el 29% de los vinos que se exporta son Malbec, seguido por el Cabernet sauvignon (11,5%) y los genéricos tintos (9,8%). Unos pasos más abajo están el Chardonnay (7,8%), el genérico blanco (5,2%) y el Syrah (4,2%). El Torrontés, un clásico argentino, está muy lejos en el ranking, ya que representa menos del 2% de los vinos que exporta el paí­s. De la Argentina al Mundo. A la hora de evaluar la performance de las empresas se observa que sólo 10 bodegas manejan la mitad del ingreso de divisas: En primer lugar se destaca Bodegas Peñaflor, cuyas exportaciones sumaron u$s45 M entre enero y octubre, lo que les dio un share de 11%. La compañí­a exporta bajo las etiquetas Trapiche, Finca Las Moras y Andean Vineyards. En segundo lugar se ubicó Bodegas Esmeralda con su vino insignia, Catena Zapata, con el 8,4% del negocio exportador. Con el 5% del market share se ubicó en tercer lugar Trivento Bodegas y Viñedos, que lleva al mundo un vino con la misma etiqueta. Actualmente, en 116 paí­ses repartidos en todo el mundo se descorcha o se toma algún vino argentino. Los mercados que lideran las compras son Rusia y Estados Unidos. Rusia acapara el 26,4% de las exportaciones totales argentinas. Sin embargo, compra vino a granel a un precio sustancialmente más bajo que las variedades en botella: apenas u$s0,37 por litro. En segundo lugar se ubica EEUU. Por cada 100 litros que exporta la Argentina, ese mercado compra 18. Sin embargo, dado que el precio promedio es de u$s1,83 por litro, son los compradores lí­deres indiscutidos si el cálculo se hace en base al valor FOB. Así­, Rusia cae al quinto puesto, a pesar del volumen. Otros paí­ses que se destacan como consumidores de vino argentino son Reino Unido, Canadá, Brasil y los Paí­ses Bajos. Formatos En lo que respecta exclusivamente a vinos, medido en volúmenes, el 45% correspondió a ventas a granel y un 41% a vinos fraccionados en botellas. El tetra brik tiene una participación más baja: 11,7%, mientras que los espumantes prácticamente no inciden en el total, con sólo 0,7%. Si en cambio se toma en cuenta el valor FOB, la participación del vino fraccionado en botella acapara el 81,5%. Esta diferencia se explica lógicamente por la gran diferencia de precios: el valor promedio por litro de la variedad fraccionada hoy es de u$s2,77, con una mejora de casi 9% en relación a 2006. Por su parte, el vino a granel vale apenas u$s0,35%, poco más de 6% que el mismo perí­odo del año anterior. Según el informe, la mejora en el precio de los vinos a granel está explicada por Rusia. "Este mercado está pagando en promedio 4 centavos adicionales. Este paí­s se lleva el 50% de las ventas totales, por lo que se puede entender fácilmente la incidencia de esta mejora sobre el total". Por otra parte, señala que "prácticamente todos los productos de la oferta muestran mejoras en el precio promedio en la comparación interanual, un escenario distinto observado a mitad de año, cuando el precio caí­a también en prácticamente todos los productos", aseguran desde la consultora. Vecinos y rivales En este contexto, la gran pregunta es cómo está la Argentina frente a su principal competidor en la región, Chile. Al respecto, Barros destacó que "Chile sigue siendo un gran paí­s exportador que vende por encima de los u$s1.150 M y nosotros recién vamos a estar en la mitad de ese valor". Además, si se excluye el mosto, la diferencia es más grande, porque este producto tiene mucho mayor peso en la Argentina que del otro lado de la Cordillera. Sin embargo, el especialista destacó que "la brecha se está achicando porque crecemos a una tasa más alta, aún cuando seguimos bastante lejos". Sobre este punto, destacó que "la diferencia antes de la crisis era mucho más amplia. En 1998, nuestras exportaciones eran la sexta parte de las chilenas". Trazando estimaciones muy preliminares, la Argentina recién podrí­a alcanzar el peso que hoy tiene Chile en el año 2011. Según Barros, "están dadas todas las condiciones para crecer. El peso chileno se aprecia frente el dólar, el euro ni hablar; hay stocks equilibrados, en fin, el contexto internacional es excelente, tenemos una oportunidad histórica". "Ahora depende de nosotros, de resolver cuestiones estructurales y macroeconómicas propias, como el tema del financiamiento y el problema energético", concluyó.