En las zonas vitícolas de Francia fue detectada hace más de un siglo mientras que en nuestra región su presencia se constató hace aproximadamente 6 o 7 años; En los dos últimos ciclos vegetativos la incidencia de la enfermedad se incrementó, causando pérdidas de consideración en uvas de vinificar y en uvas de mesa. La "podredumbre ácida de los racimos" es otra de las enfermedades que causan pérdidas de producción en los viñedos. En las zonas vitícolas de Francia fue detectada hace más de un siglo mientras que en nuestra región su presencia se constató hace aproximadamente 6 o 7 años; En los dos últimos ciclos vegetativos la incidencia de la enfermedad se incrementó, causando pérdidas de consideración en uvas de vinificar y en uvas de mesa. Es muy frecuente que el ojo inexperto la confunda con la "podredumbre de los racimos", producida por el complejo parasitario donde intervienen principalmente hongos. En la podredumbre ácida predominan las levaduras y bacterias. Entre las primeras se citan distintos géneros como Cándida, Kloeckera y Saccharomisis, entre otras, y entre las segundas, bacterias de los géneros Acetobacter y Gluconobacter. Secundariamente se asocian a la enfermedad la presencia de hongos filamentosos como Aspergillus, Alternaria, Penicillium y, en último término, Botrytis. Entre ellos, Aspergillus es el que se encuentra con mayor frecuencia. Las levaduras y bacterias que desencadenan la enfermedad forman parte de la flora microbiológica del viñedo y en determinadas condiciones se vuelven patógenas, produciendo los síntomas característicos; El desarrollo de la epidemia se encuentra relacionado con las condiciones climáticas del año, el estado sanitario del cultivo y la sensibilidad de los cepajes. Los síntomas comienzan a manifestarse en el racimo después del envero, con una fuerte oxidación de la cutícula u hollejo de las bayas, ablandamiento y maceración de la pulpa por acción de las levaduras, fuerte olor a vinagre (ácido acético) por acción de las bacterias, pérdida de mosto, vaciamiento de la baya y presencia de mosquitas del vinagre (Drosophila melanogaster), las que cumplen la función de diseminar los agentes patógenos de la enfermedad. Factores que favorecen la podredumbre ácida. Son varios los factores que favorecen el desarrollo de la enfermedad; Uno de ellos, la presencia de microheridas en el hollejo de las bayas, constituye un desencadenante de la enfermedad; Éstas pueden ser de origen fisiológico o mecánico. Entre los del primer tipo se citan el stress hídrico y entre los del segundo, las mircroheridas producidas por el granizo o la presencia de enfermedades fúngicas como el oidio. Otros de los factores son las temperaturas elevadas y humedad relativa alta (> del 70%), durante el periodo de maduración de los racimos; los cultivares con hollejo fino y vigorosos por exceso de fertilización nitrogenada y los deshojes tardíos efectuados en el envero, que predisponen también al desarrollo de la enfermedad. Los daños pueden ser cuantitativos y cualitativos; Los primeros son las pérdidas de producción durante el cultivo, por la destrucción de racimos; En uvas de mesa se suman las pérdidas de postcosecha durante la conservación frigorífica. Las pérdidas cualitativas están relacionadas con los cambios químicos que se producen en la pulpa de las bayas; Por acción de las levaduras, a partir de los azúcares hay producción de alcohol y éste se oxida a ácido acético por acción de las bacterias, obteniéndose mostos y vinos de elevada acidez volátil. Cultural: Evitar la producción de microheridas, manteniendo el cultivo en un buen estado fitosanitario, el stress hídrico y el exceso de vigor. Asegurar una buena ventilación de los racimos con los deshojes oportunos (después del cuaje) y sistemas de conducción abiertos para evitar la condensación del agua. Químico: Se indican tratamientos a base de productos cúpricos a partir del envero; Los fungicidas utilizados para la podredumbre de los racimos generalmente no tienen acción sobre la enfermedad.