Acompañar la comida con un pan que tenga los beneficios del vino sin el inconveniente del alcohol está en tu mano si dispones de un poquito de tiempo y te gusta la cocina.

INGREDIENTES [para un pan de 700 gramos]:

  • Harina blanca de trigo (panificable) – 154 gramos
    Harina de fuerza – 154 gramos
    Harina integral de trigo – 77 gramos
    Agua – 108 gramos
    Vino tinto – 172 gramos
    Nueces – 77 gramos
    Levadura seca de panadería – 3 gramos
    Sal – 8 gramos
  • ELABORACIÓN DEL PAN CASERO CON VINO TINTO Y NUECES

En un cuenco grande, mezclamos las harinas y añadimos el agua y el vino. Mezclamos bien hasta que todos los ingredientes queden humedecidos. Tapamos el cuenco con un trapo de cocina y dejamos reposar durante 30 minutos. A este reposo se le denomina autolisis, y tras llevarlo a cabo nos será mucho más fácil amasar. Siguiendo una técnica de amasados cortos y reposos entre amasados, sin apenas esfuerzo, tendremos lista nuestra masa.
Tras la autolisis, volcamos la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente aceitada. Untamos nuestras manos con un poco de aceite y extendemos la masa. Repartimos la sal por la superficie. Amasamos suavemente durante 1 minuto. Formamos una bola con la masa (a esta acción se le denomina bolear).Una vez boleada nuestra masa, la metemos en el cuenco, la tapamos con un trapo, y la dejamos reposar durante 15 minutos.
Repetimos el mismo proceso que llevamos a cabo en el paso anterior; extendemos la masa y repartimos la levadura por su superficie. Amasamos suavemente durante 1 minuto, boleamos y metemos en el cuenco. Tapamos y dejamos reposar otros 15 minutos.

Tras el reposo, repetimos otro ciclo de amasado (1 minuto) y reposo (15 minutos).

Volcamos la masa una vez más. Observamos su superficie; si aún presenta un aspecto rugoso, repetiremos un nuevo ciclo de amasado y reposo antes de añadir las nueces. Si la superficie de la masa es lisa y brillante procedemos a añadir las nueces y amasamos bien, hasta que éstas queden perfectamente integradas en la masa. Formamos una bola y la metemos en un cuenco ligeramente aceitado. Tapamos con un trapo humedecido o una bolsa de plástico y dejamos fermentar hasta que doble su volumen.

Una vez que la masa ha doblado su tamaño, enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y volcamos la masa sobre ella. Formamos una bola, la tapamos con un trapo y la dejamos reposar durante 15 minutos. Este reposo hará que nos sea más fácil el posterior formado de la pieza.

Formamos un pan alargado, para ello, cogemos la bola y la aplanamos ligeramente en forma de disco. Doblamos la mitad superior del disco hacia el centro. Hacemos lo mismo con la mitad inferior. Doblamos los extremos también hacia el centro. Por último, volvemos a doblar la mitad superior pero esta vez la llevamos hasta solaparla con la mitad inferior del mismo modo que haríamos para cerrar una empanadilla. Sellamos bien la junta pellizcando suavemente
Una vez que tenemos el pan formado, lo ponemos a fermentar; para que nuestra masa mantenga la forma y desarrolle un buen volumen durante el horneado, es preferible colocarlo en el interior de un banneton o cesto de fermentación que tenga una forma alargada. Si no tenemos banneton, un recipiente de plástico, o un cesto de mimbre, nos pueden hacer a la perfección el papel de cesto de fermentación. Ponemos un trapo en su interior, preferiblemente de algodón, con ayuda de un colador espolvoreamos harina por encima y ponemos el pan sobre el trapo con el cierre (lo que durante el horneado estará en contacto con la bandeja del horno) hacia arriba. Tapamos el pan con un trapo, ponemos encima del trapo una bolsa de plástico, y dejamos fermentar hasta que el pan casi doble su tamaño.

Precalentamos el horno a 250º con una bandeja en su interior. Sobre una bandeja invertida, ponemos una lámina de papel vegetal y volcamos el pan encima. Con la ayuda de un cuchillo afilado, hacemos un corte a lo largo del centro de la pieza, o dos cortes oblicuos, como prefiramos. Con la ayuda de la bandeja invertida, o la tabla de madera, deslizamos el pan sobre la bandeja que hay dentro del horno. Antes de cerrar la puerta del horno, pulverizamos agua hacia las paredes del mismo con un pulverizador doméstico. Esto provocará un ambiente húmedo que será propicio para que el pan desarrolle un buen volumen.

Bajamos el termostato a 230º y horneamos durante, aproximadamente, 50 minutos o hasta que el pan adquiera un color dorado. Hacia la mitad del horneado giramos el pan para que este se dore por igual.
Antes de cortar el pan, dejamos enfriar durante, al menos, cuatro horas.

ANOTACIONES Y CONSEJOS
Las harinas del mismo cereal, y de distintas harineras, pueden presentar un comportamiento muy diferente, por ello, los tiempos de amasado son orientativos. Los ciclos de amasado y reposo tienen como objetivo conseguir, sin apenas esfuerzo, una masa lisa y brillante, hecho que puede suceder antes de completar todos los pasos de la receta, en cuyo caso dejaremos de amasar, o, en otros casos, puede llevarnos un poco más del tiempo especificado.

Los tiempos de fermentación dependerán de la temperatura ambiente, por lo que estos variarán a lo largo del año. Es por ello que no nos gusta poner un tiempo de fermentación determinado en la receta.

La cantidad de levadura indicada en la receta es la adecuada para obtener un pan de buena calidad. Añadir mayor cantidad de levadura, con el fin de acelerar la fermentación, irá en detrimento de la calidad del pan obtenido.