Calorías, azúcar, sal y grasas deberían ir claramente destacados en la parte frontal de los envases con una tipografía mínima. El crecimiento de las tasas de obesidad en los países europeos ha impulsado esta modificación.

 

La nueva normativa fue presentada como proyecto en la Comisión Europea y contempla reglas generales sobre el etiquetado de alimentos y sobre la información acerca de su contenido nutricional. Esta modificación pretende facilitar la elección de los consumidores de alimentos saludables para una dieta equilibrada. Asimismo, las bebidas alcohólicas si bien no tendrían que indicar su contenido en sal, azúcar o grasas, sí deberán especificar las calorías.

El proyecto de la CE pretende modernizar, simplificar y aclarar las leyes sobre etiquetado, para que la información sea presentada de una forma clara y uniforme al consumidor. Además, la nueva normativa exigiría un mínimo determinado en los tipos de letras de las etiquetas terminando así con la "letra chica". El proyecto establece también la obligatoriedad de advertir en la etiqueta las potencialidades alergénicas de un alimento.

En el tema de las bebidas alcohólicas, el más sensible del proyecto, la CE discute en estos momentos si los cambios que ultima Bruselas en la parte referente a la información nutricional deben afectar o no al vino y a la cerveza.

España junto a nueve países más han solicitado excluir al vino de la nueva normativa de etiquetado, por considerar que se trata de un producto que no se hace con una sola receta y además en la UE ya está sometido a un exceso de regulaciones.

La preocupación de la UE es la detección de la obesidad como "el mayor problema de salud al que debe hacer frente la Unión Europea" . Las etiquetas de los alimentos son "una buena vía para informar al consumidor y hacerle consciente de la repercusión que tienen en su salud las decisiones al comprar comida".

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la UE el número de niños obesos o con problemas de sobrepeso ha pasado de 14 millones en 2005 a 22 millones en 2007. La OMS asegura que los problemas de obesidad se han triplicado desde 1980 en la mayoría de los países europeos.