Por Carlos Rodríguez. Ni fu ni fa para los sentidos: ni para la vista, ni para el olfato, ni para el gusto y menos mal que se queda en eso y no implica, gracias a Dios, ninguna agresión para ninguno de mis sentidos. Eso es lo que muchos de los vinos que se cruzan en mi camino y que además tienen un precio medio de aproximadamente 16 - 25 €, me dejan en mi pensamiento.

En cada tipo de vino, rango de precios, elaboración, zona, etc buscas a cada cuál en su nivel las bonanzas que crees que a priori puede aportarte la susodicha botella y luego, te quedas asombrado, negativamente hablando, de como aprovechándose de ciertos factores como la zona, la bodega o de algún nombre propio, de lo que te está ofreciendo en la copa: corrección, como si simplemente salir al mercado sin ningún defecto llamativo fuese el objetivo y además toma, 20"‚¬, por haber conseguido acabar el proceso de elaboración. Pues no señores, no se trata en esto del mundo del vino en participar, no, aquí­ se trata de ganar de intentar ganar, de intentar mejorar año tras año, de intentar desbancar con calidad a la bodega vecina que lo hace mejor que tú, y se trata, también, de ofrecer buenas RCPs.

Ya me resulta aburrido por no utilizar otros términos, que por utilizar el nombre de Burdeos, de Ch. du Pape, de Rioja, de Priorat, o de otra zona sirve cualquier cosa y eso sí­, en el precio no vale cualquier cosa, todo lo contrario, hacer caja y más caja. Cito los franceses, ya que resulta a mi entender probablemente el mercado viní­cola más afectado por este digamos virus, como se aprovechan del gran trabajo de otros.

Pensaba citar algún ejemplo pero son múltiples, muchos y seguro que dejo alguno que se lo merece fuera de la lista. No hay más que buscar la palabra correcto y leer las notas de cata para darnos cuenta, ya no es tanto un problema de nombres es una cuestión de negocio, es conceptual. Se puede hacer negocio y obtener beneficios con vinos de gran calidad pero lamentablemente también se puede obtener beneficio con vinos de no calidad, pena que como en tantos ámbitos de la vida la calidad no sea excluyente.

Ahora bien, el que no se consuela es porque no quiere, ya que hay casos peores como los vinos fregadero, que del primer sorbo pasan directamente a las cañerias, y no por defectos flagrantes sino por ausencia total de calidad y sobreviven en el mercado, cada dí­a entiendo menos cuando cada vez quiero entender más.

Intentaremos seguir evitándolos, pero probar y probar para conocer lo máximo posible lleva inherente este riesgo, cuantas veces me pregunto si vale la pena gastarse el dinero en x botellas cuando por esa cantidad puedo comprar 1 o 2 botellas de calidad contrastada pero siempre mi curiosidad me puede.

Carlos Rodriguez

Aficionate!