Una "nariz electrónica" es un instrumento capaz de realizar in situ y en tiempo real análisis cualitativos y/o cuantitativos de una mezcla de gases, vapores y olores. Se trata de un aparato de olfato artificial que permite distinguir y reconocer aromas utilizando sensores de gas.

La Comunidad de Madrid se encuentra en proceso de patentar la primera nariz electrónica destinada al mundo del vino. El proyecto lo está llevando a cabo el Instituto Madrileño de Investigación, Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), dependiente de la Consejería de Economía en colaboración con el Centro Sociológico de Investigaciones científicas (CSIC).

El instrumento funciona con una serie de multisensores que analizan los volátiles de cada vino, identificando 45 compuestos químicos que se han agrupado en siete subtipos: herbáceo, floral, frutal, madera, microbiológico, especiado, oxidado y alteración.

El sistema se ha testado durante nueve meses en una bodega experimental del IMIDRA situada en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. El estudio ha obtenido unos resultados muy satisfactorios, alcanzando casi un 100% de clasificaciones automáticas correctas.

Este instrumento permitirá a todos los integrantes del sector vitivinícola un ahorro de costes y un incremento de la fiabilidad en el control de calidad de los vinos. La utilización de este producto permitirá reducir el número de análisis necesarios para detectar los niveles de calidad de los vinos y posibilitará que los bodegueros controlen las fermentaciones de los caldos directamente en los depósitos o barricas. Además, este instrumento también permite, en los casos que sea necesario, aplicar medidas correctoras en los caldos e incluso es capaz, por si mismo, de diferenciar los vinos en función del tiempo de envejecimiento en barrica, así como el tipo de madera de la misma.

Hasta el momento el sistema se ha aplicado a vinos de las variedades garnacha, airén, malvar y tempranillo con un porcentaje de éxito que fluctúa entre el 70% y el 98%, dependiendo de la técnica de extracción de aromas y de la variedad de la uva. Sin embargo, la nariz electrónica ha alcanzado porcentajes próximos al 100% de fiabilidad en lo referido a detectar los compuestos aromáticos asociados a la calidad/tipicidad de vinos.

Además, según los datos de los precursores del proyecto, el sistema se ha aplicado ya a vinos comerciales jóvenes blancos, jóvenes tintos y tintos de crianza, con resultados prácticamente idénticos a los realizados de forma manual.

El próximo paso de los precursores del proyecto, debido a la gran demanda potencial que hay a nivel nacional, será comercializar el sistema, una vez que esté lista la patente.

Fuente: viavinum.