El sector vitivinícola tiene motivos para estar preocupado. El año pasado se registró el mínimo histórico de consumo de vino en España, con un total de 1.085 millones de litros, un 5% de caída respecto al año anterior. Pero el problema viene de lejos. En los últimos 20 años, la caída acumulada del consumo es de un 40%, a pesar de que la población española se ha incrementado de forma muy notable durante este periodo. Sin embargo, no todo es negativo. El grueso de la caída se ha centrado en los vinos de mesa y de menor calidad, que acumulan un descenso del 54,3% desde 1987, mientras que los de denominación de origen -de mayor calidad y precios más altos- registran un aumento del 44,5% en el mismo periodo. En definitiva, se bebe menos, pero de más calidad.

Si los datos se refieren al consumo de vino per cápita, el descenso registrado el año pasado todavía es mayor, según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y analizados posteriormente por la Federación Española</personname /> del Vino (FEV). En el 2006, cada español consumió, a efectos estadísticos, unos 24,90 litros de vino, "lo que representa un descenso del 6,9% en todo el año, frente a los más de 26 litros del 2005". En 1987, este consumo per cápita era de 46,6 litros anuales.

CAMBIO DE HÁBITOS


La única cifra positiva del año pasado es que la caída del valor de las ventas (un 4% menos) fue menor que el descenso del volumen de litros consumidos (5,2%), lo que vuelve a constatar que se están cambiando los hábitos de consumo hacia caldos de más calidad, así como que el precio deja de ser un factor determinante como lo había sido hace una década.


Otro cambio significativo, y sin duda muy influido por las campañas y las sanciones contra la combinación de consumo de alcohol y la conducción de vehículos, ha sido el descenso de las ventas de vino en la hostelería, la restauración y el cátering, que el año pasado llegó a ser del 8,3%, frente a la leve caída del 0,8% en la alimentación.


El MAPA calcula que, en cifras absolutas, el 43,2% de todos los litros consumidos se bebieron en los hogares españoles y el resto (56,8%), en bares, cafeterías, hoteles e instituciones. Curiosamente, el subsector más castigado en la hostelería ha sido el de los vinos con denominación de origen, que han caído más del 9,6%, aunque por contra ha sido el que más ha crecido en los hogares españoles. Algunos empresarios vitivinícolas han expresado en su momento críticas al sector de la restauración por los elevados precios que cobran por los vinos que sirven y consideran que esta es una de las principales causas del bajón en la hostelería. El contraste con el incremento del consumo de D.O. en los hogares les da más argumentos.


Los espumosos y cavas son los que mejor han resistido, quizá porque, de hecho, se están recuperando de los efectos del boicot a los productos catalanes de años anteriores. A pesar de ello, el consumo de cava no creció, sino que, de hecho, se estancó. En alimentación, aumentó su consumo en un 1,1%, mientras que en la hostelería también bajó, aunque mucho menos que todos los otros vinos, solo el 1,2%.

RÉCORD DE EXPORTACIONES


La cara de la moneda del sector vitivinícola español la dieron el año pasado las exportaciones, al menos en facturación. Según los datos de la Dirección General de Aduanas, las exportaciones aumentaron un 4% en un año y alcanzaron por primera vez los 1.642 millones de euros de facturación. Este incremento se logró a pesar de que se redujo el volumen total de litros exportados, un 0,7% menos, hasta los 1.440 millones de litros, 10 millones menos que el 2005, según las estimaciones de la FEV.
Una vez más, los vinos de mesa a granel fueron los que experimentaron el mayor descenso cuantitativo, aunque la federación destacó que todavía representan el 46% del volumen total de ventas de vino al exterior. El mayor incremento de ventas, en volumen, lo lograron los vinos con denominación de origen envasados (6,3%). Para la patronal vitivinícola, los resultados de las exportaciones del 2006 reflejan "una evolución positiva en su conjunto, que va transformando la cartera de productos hacia vinos de mayor valor añadido, en un entorno mundial del vino cada año más competido".