La pregunta flota en el ambiente en todo curso de cata. ¿Influye el ser fumador en cómo se percibe un vino? ¿Afecta a como se disfruta? El siguiente artículo aclara algunos tópicos a la vez enseña a comprobarlo por ti mismo. Obviamente, el umbral de percepción se modifica y por tanto un fumador percibe de modo diferente los aromas del vino (fase olfativa). Sin embargo, el sabor, entendido como dulce, salado, ácido y amargo, apenas si es afectado.

¿Influye el ser fumador en cómo se percibe un vino?  Resulta obvio que al degustar un alimento, también el vino, su percepción depende de vista, olfato, gusto y tacto. Sin embargo, el olfato juega un papel fundamental en este hecho, razón por la cual, un fumador (o uno que no lo sea y se encuentre en una sala llena de humo) percibirá peor las características del vino. Incluso aunque el cigarrillo se haya fumado un rato antes o después de la sesión de cata.

Hay tostados de barricas que denotan aromas a tabaco, los cuales son percibidos rápidamente por fumadores y mucho menos por los que no lo son. Para percibir estas notas a madera, te sugerimos oler la copa al final, cuando apenas quedan 3 gotas al fondo. Es cuando mejor se perciben las notas a madera, y por tanto, de tabaco si las hubiese.

Hay fumadores empedernidos, incluso de puros, como el escritor Cabrera Infante, quien niega la mayor, declarando: "Los puros después del almuerzo y de la cena son siempre dominicanos, suaves Sosas hechos por la familia de Miriam en Miami. Mi bebida es el agua; soy un catador que puede distinguir entre un agua de las montañas de Escocia y un vaso de Lanjarón. No bebo agua por virtud ni como remedio, sino porque me gusta.".Sin embargo, la excepción no se debe tomar por norma. Pero vayamos un paso más allá.

¿Afecta el consumo de tabaco a como se disfruta una copa de vino? Si, pero quizás más positiva que negativamente ya que hablamos de disfrute, y esto es subjetivo. Para un fumador, sumar placeres los multiplica y resulta obvio que dedicar un momento del día a disfrutar (percibiendo más o menos) una copa de un buen vino acompañado de un cigarrillo no debe tener parangón. Pero aunque afectara, no sería razón suficiente para que renunciáramos al placer del tabaco.

Hemos hablado de la compatibilidad de los muy elegantes vicios de fumar y beber, pero no de la de tabaco y vino. Tomando como referencia los cigarros (puros o de mezcla, pero sin papel, y, preferiblemente, liados a mano), creemos que el acompañamiento ideal son los vinos rancios y, en especial, los de Jerez: oloroso, cream y Pedro Ximénez. En concreto, dependiendo del cuerpo del cigarro, que viene indicado por su color -claro (ligero), colorado (de medio cuerpo), maduro (con cuerpo)-, e incluso de la parte del cigarro que se está fumando (primer, segundo o último tercio), nosotros preferimos, respectivamente, el oloroso seco, el cream semi o el dulcísimo Pedro Ximénez.

Una vez más, es el Jerez el vino que nos saca del agujero de los maridajes imposibles y nos transporta al de los perfectos, como en el caso de gazpacho, espárragos, chocolate, vainilla, etc.

Por tanto, en la intimidad y sin que afecte a los demás, cada cual elige sus hobbies, sus vicios, sus placeres. Eso es sobre todo el vino, respeto.