En la red existe información más o menos rigurosa sobre el ron, así como diferenciaciones y clasificaciones según la procedencia, las añadas, la tipología o las marcas. Sin embargo, al igual que en el mundo del vino, muchos de los secretos más interesantes de los procesos de elaboración, distribución y comercialización se encuentran ocultos al gran público.

Cuando usted visita una gran superficie, una vinoteca o una tienda de internet en busca de un ron se suele dejar llevar la mayoría de las ocasiones por la publicidad o la experiencia adquirida con anteriores compras. Con diversas catas, usted ha ido aprendiendo diferencias entre el ron de cada país. Mas o menos dulces, mas o menos oscuros, mas o menos añejos, su densidad y olfato.

Es hora de aclarar algunos mitos. Seguramente nadie le habrá contado que algunas de las principales marcas de referencia mundiales compran el alcohol de melaza en los mismos lugares, independientemente del origen del ron. Nicaragua, suele proveer a empresas dominicanas y puerto riqueñas mediante contenedores que llegan en barco cargadas de alcohol, materia prima del ron. Por tanto, el origen, al menos de la materia prima, empieza a ser discutible. La caña de azucar no siempre procede de los lugares de origen del ron.

En cuanto al color, ha de saber que las barricas no generan ron homogéneo. Introduciendo el mismo alcohol de melaza, el mismo día, a la misma hora, en el mismo sitio y en dos barricas diferentes de las mismas características, se obtienen características tonales diferentes. Para evitar las suspicacias que se generan con la hetereogeneidad, antes de embotellarse se emplea el llamado caramelo, una sustancia que no aporta sabor al ron pero que le otorga un color característico en función de la proporción empleada.

En cuanto al envejecimiento, a nadie se le escapa que el consumo de ron se ha disparado en los últimos años, y que las previsiones empresariales son dificilmente ajustables a la demanda cuando esta explota. ¿Como se compensa la oferta? La respuesta es simple, comprando ron envejecido a terceros. Productores que envejecen ron con objeto de venderlo a compañías que requieran ron envejecido. Por tanto, quizas usted piense que está bebiendo dos rones diferentes cuando en realidad, en esencia es el mismo. Y digo en esencia porque cada marca, aplica una combinación particular de añadas, maderas y "aditivos" finales con el fin de crear tonos olfativos y gustativos particulares. Resumiendo, lo que aporta la personalidad a un ron en un alto porcentaje no es la materia prima ni el envejecimiento, sino el toque final aportado por cada referencia.

Los tiempos de envejecimiento también dan mucho que hablar. Que un ron muestre en el envase que ha sido envejecido durante X años no significa necesariamente que los haya estado. Las leyes de cada pais suelen indicar el porcentaje de cada botella que debe cumplir dicho tiempo. Generalmente, se mezcla ron de diferentes edades con objeto de cumplir la legalidad.

En cuanto al precio, le sorprendería saber que un litro de ron en origen no suele sobrepasar los 2$, incluso hablando de ron de alta calidad. El precio se suele incrementar por el envase, transporte, intermediación e impuestos. Aún así, un importador, generalmente principal accionista del productor, puede adquirir mercancía a no mas de 6$. Los más de 12$ de un ron de gama media que usted paga en un hipermercado, son márgenes comerciales de intermediarios.

Cada pais exige una graduación máxima de alcohol por botella de ron. Por tanto, los rones se suelen rebajar con agua destilada con objeto de suavizarlos, y cumplir normativas.

Concluyo, para evitar malentendidos, que en general, el sector goza de buena salud y su producto es de alta calidad en los principales países productores (República Dominicana, Cuba, Venezuela, Colombia, EEUU, etc), gracias al saber hacer y el esfuerzo de miles de personas que trabajan para ello. Toda generalización conlleva injusticias, por ello este artículo debe tomarse como lo que es, un artículo de opinión de profesionales que conocen de primera mano este mundo.

En definitiva, elija su marca según gustos personales, disfrute de ella con moderación y en la mejor compañía, pero sobre todo, guíese por sus sentidos, incluyendo naturalmente, el sentido común.