Cuenta Javier Reverte en su libro Los caminos perdidos de África que en los años 80 el presidente Numeiri prohibió el alcohol en Sudán, no sin antes proveerse de una reserva de alcohol para sí mismo, pues se conocía que Numeiri era aficionado a empinar el codo. Miles de botellas prohibidas de cerveza, whisky y licor fueron arrojadas entonces al río Nilo. 30 años después, aún se pueden encontrar buscadores de botellas que la corriente va desenterrando y que luego se venden a media libra sudanesa por la ribera. Ponga lo que ponga en la etiqueta, se vende como licor de Numeiri.