Por Carlos Martín. Se entiende por laboreo del viñedo, a aquella práctica agronómica que consiste en trabajar el suelo ya sea de forma mecánica, mediante pases de arados impulsados o arrastrados o bien de forma manual, para mantener la estructura y características idóneas del suelo, para que el cultivo se desarrolle en las mejores condiciones.

La repercusión del laboreo sobre la estructura física del suelo, es muy importante, ya que permite la mejor percolación del agua, aunque en ocasiones también favorece la lixiviación de parte de nutrientes en el suelo. La fertilidad de los suelos en los que se asientan los viñedos es esencial, no solo para el aporte de abonos, sino también para su manejo en cuanto a su laboreo. Los suelos poco fértiles o superficiales, necesitan un laboreo más intensivo y frecuente para aumentar sus rendimientos, mientras que en los fértiles y profundos esas operaciones no tienen influencia sobre el margen productivo. También se ha comprobado la importancia del laboreo sobre el efecto helada, siendo no aconsejable dicha práctica , durante la temporada con riesgo de heladas. El laboreo en resumen, prepara al suelo frente a la intemperie, asegurando que mantenga unas características estructurales de mayor estabilidad, facilitando el desarrollo de la vida microbiana del suelo, facilitando así el desarrollo radicular de la planta cultivada, y su crecimiento en condiciones favorables.

Sin embargo, la evaporación es un componente importante de las pérdidas de agua en el suelo, y está muy influenciada por el laboreo y las condiciones en que se realiza. La hipótesis de que la labranza por sí misma conserva la humedad no ha sido fundamentada por resultados de investigación. Los primeros 10-20 cm. de suelo se secan a través de la evaporación, sea cultivada o no. Debajo de esta profundidad la humedad es extraída por las raíces de las plantas y es mediante la destrucción de las malezas que las labores de cultivo ayudan a economizar el agua de los viñedos.

Control de Malas Hierbas (M.H.): una alternativa al control químico.

Por mala hierba, se entiende aquella planta vegetal, que compite con la planta de interés (cultivo) que deseamos producir. Por lo que el término es muy amplio, y según el cultivo origen , puede que se entiende por mala hierba o plantas invasoras unas u otras especies vegetales.

En los viñedos actuales, la forma genérica de control es el laboreo, práctica que se combina, o se enfrenta al mayor uso de control químico mediante herbicidas practicado en otras zonas vitícolas. El laboreo del suelo se suele realizar mediante pases combinados de arado con reja de golondrina, pero la destrucción de las malas hierbas en la calle no es suficiente, ya que subsisten malas hierbas en la línea entre cepas y la extirpación mecánica de estas, causan daños a la base de las viñas produciéndoles heridas.

El momento de cultivar no siempre resulta apropiado, ya que el tiempo lluvioso y las condiciones de humedad del suelo, regularmente retrasan esta operación, lo que permite a las malezas crecer mucho a expensas de la vid.

Las labores de volteo profundas afectan negativamente a las poblaciones de microorganismos del suelo, ya que estos son transportados a niveles diferentes en los que ya no pueden estar en equilibrio.

Pero el laboreo se debe practicar de una forma racional, ya que, el laboreo intensivo, puede ocasionar diversos problemas, siendo uno de ellos el riesgo de erosión, con la consiguiente pérdida de las capas fértiles, que va empobreciendo, año tras año, el suelo vitícola. Esto provocará problemas de erosionabilidad, costra superficial, etc?

La Cobertura Vegetal

Para evitar la erosión del terreno, se puede recurrir a las coberturas vegetales que pueden sustituir, en algunas circunstancias, el uso de herbicidas. Actualmente en muchos viñedos este tipo de prácticas esta teniendo mucho éxito, no solo utilizando gramíneas de bajo mantenimiento (parecido a un césped rústico (Lolium spp., Festuca rubra, etc) y algunas Leguminosas (Lotus corniculatus, Medicago spp., Trifolium spp., Vicia spp.)), sino la combinación con cereales, tales como la cebada, resulta interesante. . Aunque , si esto no se controla adecuadamente, la competencia que se establece entre la cubierta vegetal y las vides puede tener una doble consecuencia. En caso de instaurar una cobertura vegetal se debe tener en cuenta una serie de criterios:

- Preparación del terreno previa, evitando que queden cargas de plantas invasoras. (Chenopodium spp, etc..)

- Fertilización: aumentar la dosis para cubrir la demanda del viñedo y de la cobertura.

- Siembra densa, asegurando una cobertura de rápida instalación.

- Utilizar ciertas gramíneas (Lolium spp, etc?) o temporales de invierno( ejemplo de Leguminosas : Trifolium spp, Vicia spp, etc?)

Otro aspecto descubierto, es que parece ser que en las variedades tintas, se consigue mayor grado del mosto, viendose aumentando también en su contenido en polifenoles y taninos, y en consecuencia el color es más vistoso; pero en años secos esa cubierta puede afectar negativamente a los rendimientos. También podemos encontrar que se puede limitar la presión de enfermedades criptogámicas en las vides con la siembra de cobertura de Gramíneas.

Acolchado o Mulching

En otros cultivos hortícolas está muy instaurada ciertos sistemas físicos de control de malezas por medio de coberturas inertes a base de plásticos, (negro, gris, transparente u opaco) los cuales, por medio de un aumento de la temperatura en la zona cubierta, disminuyen el banco de semillas, o evitan que emerjan.

Todas estás técnicas permiten un mejor aprovechamiento del suelo, e incluso reducir el uso de productos plaguicidas, siendo una alternativa menos contaminante, más acorde con el respeto al medio ambiente.

Un cordial saludo para todos los lectores y amantes del vino.

Carlos Martín Lobera.

enologo@lugardelvino.com