La viña de Jerez recibe tradicionalmente más cuidados que cualquier otra,  hasta  24 trabajos diferentes a lo largo del año, incluyendo podas en verde para mantener una producción baja por hectárea, ya que la máxima permitida es de 8.000 litros de mosto en la zona de Jerez Superior, y de 10.000 en el resto. 

 

 

La variedad reina del marco jerezano es la Palomino, que ocupa más del 90 % de su viñedo, aunque recibe otros nombres como Listán (en Sanlúcar de Barrameda), Horgazuela (en el Puerto de Santa Marí­a), Ojo de Liebre (en Lebrija) y tempranilla (en Trebujena). Esta uva blanca produce vinos sin gran afrutamiento, con cuerpo, de unos 12º de alcohol, baja acidez, un tanto insí­pidos , y que nunca alcanzarí­an gran renombre si no se les sometiese al complejo sistema de crianza jerezano.

La Región supera las 18.000 hectáreas de viñedo que se reparten por los términos municipales de Jerez de la Frontera, Puerto de Santa Marí­a, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Chipiona, Rota, Puerto Real y Chiclana de la Frontera, en la provincia de Cádiz, así­ como por Lebrija, en la provincia de Sevilla.


El clima es muy cálido como corresponde al sur de la pení­nsula Ibérica, atemperado por la cercaní­a del Atlántico y dominantes vientos de poniente y levante.

Hay tres tipos de tierras en Jerez; albarizas, llamada así­ por su color blanco, formada por acumulación de diatomeas y algas microscópicas, son las mejores y constituyen la zona conocida como " Jerez Superior "; barros, de color oscuro y arenas, de tonalidades doradas.