Una vez creado un vino, su vida está predestinada en mayor o menor medida. El momento culmen y su ciclo de vida puede conocerse en función de su naturaleza, conservación y tipo. Sirvan estas 7 normas básicas como regla general a la hora de determinar el momento óptimo de consumo.

* Tintos jóvenes deberían ser consumidos en el año.

* Tintos de crianza, se les puede aplicar la regla genérica de que su vida será el doble del tiempo de crianza a la que se haya sometido.

* Vinos blancos que no estén fermentados en barricas, deberían ser consumidos en el año.

* Los fermentados en barrica pueden tener una vida más duradera.

* Los espumosos que no sean reserva o gran reserva, deberían ser consumidos en el año.

* Los espumosos que sean reserva o gran reserva podrán ser conservados durante más tiempo (más de un año).

* Los vinos generosos son los que más larga vida pueden alcanzar sin verse mermadas sus cualidades.