La técnica de la poda podemos definirla como un conjunto de operaciones directas encaminadas a controlar el desarrollo de la vid. Sus objetivos son establecer y mantener la forma y producción de la cepa; con ello conseguimos conducir la vegetación, orientarla y renovarla. Estos aspectos son clave para favorecer el trabajo y la mecanización en el viñedo, así como para mejorar las condiciones sanitarias y de maduración del fruto al disponerlo bien ventilado y soleado.

Nos encontramos inmersos en plena poda de invierno, también llamada poda en seco porque se realiza en la época de reposo de la vid, es decir, sobre los sarmientos. Esta labor se lleva a cabo desde la caída de la hoja (Octubre) hasta un poco antes del desborre (Marzo), y es una técnica que requiere unos conocimientos básicos para realizarla correctamente, ya que es el punto de partida para obtener una materia prima de buena calidad y en consecuencia, poder elaborar un magnifico vino.

En la actualidad la mayoría de bodegas van concienciándose de que uno de los puntos donde mas esfuerzos hay que invertir está en el viñedo.

No debemos olvidar que la vid es una planta acrótona, es decir, por su crecimiento natural tiende a desarrollar preferencialmente las yemas distales con lo que la vegetación y fruto se nos alejaría año tras año del centro de la cepa; la poda debe regular este aspecto.

Otro punto importante a conseguir es equilibrar el vigor: por vigor se entiende el peso de madera seca obtenido de una vid, por ello, mediante la poda debemos tener en cuenta este aspecto acorde al tipo de terreno, clima, la variedad y el patrón sobre el que se injerta, aunque sobre este tema hablaremos más adelante.

Podemos afirmar que una buena poda de invierno es trascendental ya que va a influir entre otros muchos factores sobre aspectos tales como la regulación del ciclo vegetativo, es decir:
- Inicio de la brotación, con lo que podemos salvaguardar la vid de posibles heladas tardías que tanto daño hacen.
- El vigor, equilibrio de la posterior vegetación.
- Regulación de la carga (nº de yemas), y en consecuencia número de racimos.
- Floración.
- Cuajado (transformación de flor en fruto).
- Maduración, etc...

Como recomendación general, debido a que la poda se suele realizar en los meses centrales de invierno y las jornadas de trabajo suelen empezar en horas de helada, es aconsejable tratar de no podar a temperaturas inferiores a dos o tres grados bajo cero, ya que podemos provocar daños por necrosamiento de la madera agostada al penetrar el frío por los cortes de poda. Dichos cortes se deben realizar de forma oblicua sobre el sarmiento y nunca orientados hacia una yema, ya que podemos facilitar que se hielen con las heladas tardías y los lloros.

La poda varía según el tipo de conducción que disponga el viñedo ya sea en vaso o en espaldera:

- La formación en vaso: forma libre con un tronco central sobre el que se inserta generalmente tres o cuatro brazos, cada uno de ellos con un pulgar o pitón (madera de dos años, podado a dos o tres yemas francas) como elemento renovador. A veces se deja alguna vara, (madera de dos años podada a cuatro o más yemas francas) también llamada según zonas: espada, bandera, uvero etc.., como elemento fructífero.

- Sistema de conducción en espaldera: (apoyado sobre una estructura de alambres y postes), la poda más común suele ser mixta, pulgar y vara, como por ejemplo en la varidedad Verdejo, Palomino fino(Jerez),etc..., o el usual cordón Royat (cuatro puestos por brazo y un pulgar por puesto) típico de variedades como Tempranillo. En esta última formación se suele emplear la poda previa mecanizada, en la que la ?prepodadora? provista de una cuchillas circula por las calles del viñedo, acortando los sarmientos a ocho o diez yemas; con dicha labor se facilita la posterior poda manual, pero debemos disponer las vides con una formación muy regular y tener los postes y alambres en perfecto estado.

Los expertos en viticultura ya venían augurando que se debe vigilar los viñedos con especial atención en cuanto a enfermedades de la madera se refiere, más aún cuando se ha prohibido la utilización del arsenito sódico que frenaba el desarrollo de la yesca. Actualmente se sigue buscando un remedio químico de igual eficacia.

En Ribera del Duero empieza a sonar cada vez con más fuerza el nombre de la Eutipiosis, un hongo que ataca la madera y seca brazos o cepas por completo, y que se puede detectar por una mancha en forma sectorial de quesito sobre el diámetro del corte del sarmiento o brazo; aunque existen tratamientos a base de ácido bórico de significativa eficiencia, para ambos casos citados y sobre otras muchas enfermedades, lo mejor es la prevención y buenas prácticas agronómicas, es decir, tener especial atención con la limpieza, desinfección y mantenimiento de las herramientas utilizadas (cuchillas tijeras, serruchos, etc.), ya que de no vigilar dichos aspectos puede provocar la infección y propagación de plagas y enfermedades a cepas sanas, así como descuidar el no realizar cortes limpios y bien orientados.

Cuando encontremos cepas atacadas se deben quemar dichos restos y no dejarlos por el viñedo, y a continuación desinfectar el útil de poda.

Aprovecho para mandar un cordial saludo a todos los lectores del portal.

Autor: Carlos Martín Lobera

enologo@lugardelvino.com