Aunque no hay unanimidad, su nombre proviene de la gran similitud que existe entre su fragancia y la de la flor de la planta aromática llamada manzanilla o camomila. La manzanilla es un vino que se cría en bodegas de Andalucía, como resultado del proceso de crianza bajo flor al que es sometido.

Es un vino muy pálido, de aroma punzante característico, ligero al paladar, seco y poco ácido, con una graduación que hasta hace unos años oscilaba entre 15,5 y 17% de alcohol en volumen. Actualmente la manzanilla tiene 15 grados de alcohol. Es el más ligero de todos los vinos del Marco de Jerez, ideal para acompañar el aperitivo.

Las variedades tradicionales de manzanilla son la manzanilla fina y la manzanilla pasada. Es, junto al vino fino, el caldo consumido por excelencia en las ferias andaluzas. Sin embargo, en los últimos años se está imponiendo en dichas fiestas el llamado rebujito, mezcla de manzanilla y Seven Up.