Por Carlos Rodriguez. Una de las variedades más tradicionales de España y a la vez más defenestradas es sin lugar a dudas es la granacha. En los últimos meses, en cuanto tengo oportunidad, rompo una lanza a favor de esta variedad, que por un lado es tan difícil de trabajar y que por otro puede dar lugar a magníficos vinos.

Claros ejemplos de ellos son los vinos monovarietales de garnacha elaborados en Aragón, por ejemplo en Campo de Borja y Calatayud o los elaborados en Madrid.

Además son vinos de gran RCP, por precios muy comedidos nos ofrecen magníficos vinos con esos sutiles matices de cremosidad propios de la variedad.

Por diversos motivos, esta uva ha quedado relegada a un segundo plano sin ser merecedora de ello. En el mercado actual comienza a ser fácil encontrar buenos ejemplos de vinos a partir de garnacha así que es un buen momento para resaltar las cualidades de la garnacha y animar a los amantes del vino que no la conozcan bien a probar y adquirir este tipo de vinos que además por sus matices de cacao y cremosidad son vinos aptos para casi todos los paladares.

Justo ahora, en los últimos años, que surgen los vinos elaborados a partir de uvas autóctonas y cuasi perdidas como, por ejemplo, la prieto picudo, callet, etc y que comienzan a recuperarse, hay que tener en cuenta como no a la garnacha, que precisamente es una de las uvas más típicas y tradicionales de nuestro país, pero también, insisto una de las más olvidadas.

Por mi parte, aconsejaros sin dudas, esta variedad tanto en los vinos monovarietales como aquellos que en su coupage la utilizan. Vale la pena adentrarse en ella.

Saludos

Carlos Rodríguez

Roco&Wines