La República de Georgia se jacta de ser la cuna del vino. Existen registros de más de 8.000 años y casi cada familia produce su propia cosecha. En la República de Georgia (al norte de Turquía) existe una leyenda que dice que cuando Dios dividió el mundo entre las distintas naciones, decidió reservar un territorio para sí mismo.

 

Pero al ver que se había olvidado de los georgianos, les dejó su territorio con la condición de que cada vez que llegara un extranjero, lo recibieran con los brazos abiertos y una mesa llena de comida y vino. Aún hoy, esta tradición sigue vigente (casi cada familia produce su propia cosecha), en un país donde sus habitantes se consideran privilegiados, porque viven en la tierra donde nació el vino. Los registros arqueológicos lo avalan: se han encontrado ánforas de más de 8.000 años, lo que probaría que allí se produjo vino antes que en Europa. Incluso la palabra vino tendría como origen el término georgiano "gvino".

Pero los georgianos son también fanáticos del vino por motivos religiosos: después de los armenios, Georgia fue la segunda nación en el mundo en adoptar el cristianismo, en el siglo IV después de Cristo. Y esto se lo deben a San Nino, quien evangelizó a los georgianos. Cuenta la leyenda que San Nino llevaba consigo una cruz hecha con vid que le había sido obsequiada por la Virgen María.

"El vino es todo para nosotros, es el alma de Georgia. Todas nuestras tradiciones están relacionadas con el vino", afirmó el productor Sulhan Gornadze, en una entrevista publicada por ABC.