El análisis de datos no solo es algo que pueda hacer la industria puntera. La viticultura ha sabido aprovechar la tecnología de Cisco para mejorar sus rendimientos, gracias a la instalación de sensores que reportan información sobre temperatura, luz y humedad. Gracias a ellos, las bodegas pueden mejorar sus procesos de cosecha así como establecer mecanismos de trazabilidad desde el viñedo, hasta el punto de poner dicha información al servicio del consumidor, mediante la introducción en cada botella de un código QR con el que el usuario tiene acceso a toda una 'biografía' de la cosecha en la que se consiguió cada caldo.

El Internet de las cosas hará que los productos muestren información en tiempo real dando capacidad de decisión al consumidor, a la par que introduce transparencia en los procesos de compra. La granularidad del sector en España no favorece inversiones en I+D frente a países donde existe una mayor concentración de grandes grupos bodegueros frente el tamaño medio de bodega que impera en nuestro país.

Aún es pronto, pero todo apunta que la concentración o diferenciación será la única salida para los pequeños que tiene algunos de estos procesos un arma para dar a conocer sus singularidades. Cuando se compite con pesos pesados, solo la imaginación puede superar los medios disponibles.

Será un placer vivirlo y beberlo.