La mayor parte de los jóvenes extremeños consideran el vino como una bebida que propicia las relaciones sociales y que ayuda a conquistar a las personas de su entorno, no obstante, a pesar de que España es un país de cultura mediterránea, con una larga tradición vinícola, sólo un 9% de ellos se declara consumidor habitual.

 

 

El estudio, cuya investigación sociológica se ha realizado entre más de 1.500 jóvenes españoles de entre 18 y 35 años, ha revelado el escaso número de jóvenes extremeños que demuestran interés por el mundo del vino.

 

Y es que tan solo un 9% se ha declarado consumidor habitual, frente al 48% de los consumidores circunstanciales y el 41% que lo rechaza directamente.

 

Asimismo, los datos de consumo de hombres y mujeres también varían, siendo un varón de clase alta con una edad de 28 años el perfil del consumidor habitual, y además, mientras uno de cada cuatro varones se considera consumidor habitual de vino, la cifra en las mujeres, mucho más reticentes, sólo alcanza el 16 %.

 

Cabe destacar que la edad de inicio es de entre los 15 y 17 años en ambos sexos, ya que los dos principales contextos en los que suele darse esta iniciación son las celebraciones de tipo familiar (43%) y el ámbito de socialización con amigos (35%).

 

El citado estudio también muestra que los jóvenes que superan la edad de 24 años, inician una segunda fase de consumo más enfocada al disfrute responsable y como forma de fomentar las relaciones sociales.

 

Razones de rechazo.

 

Un 32% de los jóvenes extremeños rechaza el vino y lo hace por diversas razones, puesto que la mitad de ellos prefiere otro tipo de bebidas, el 23% no lo consume porque confiesa no saber lo suficiente como para pedirlo y otro 23% no lo considera atractivo.

 

Este estudio también pone de manifiesto un dato "muy significativo", que sólo el 3% de los jóvenes extremeños se considera experto en vinos. No obstante, a pesar de todas estas cifras, el concepto que se tiene del vino en Extremadura es positivo.

 

Además de una buena percepción en cuanto a su precio y por su papel como impulsor de las relaciones sociales, el 45% cree que elegir el vino adecuado es una buena forma para conquistar a la gente de su entorno y el 33% se siente identificado con su cultura.

 

No hay que obviar que según pasan los años, aumenta el porcentaje de consumidores habituales y desciende el de los que lo rechazan, aunque algunos, un 24%, lo siguen encontrando excesivamente sofisticado.